Ácidos grasos omega 7 y cuidado de la piel

Un tipo de nomenclatura utilizada para nombrar  los ácidos grasos es la basada en el alfabeto griego (α,β,γ,…,ω), para identificar la posición de los dobles enlaces.

El carbono del grupo carboxilo (-COOH) es el número 1 y el carbono alfa (a) sería el carbono adyacente (carbono número 2). El carbono omega (w) corresponde al último carbono en la cadena. Así, los ácidos grasos omega 7 son aquellos ácidos grasos monoinsaturados, que presentan el doble enlace en la posición 7, contada a partir del extremo w.

Dentro de los ácidos grasos omega 7 se incluyen el  ácido palmitoleico  (C16:1 n-7) y el ácido vaccénico (C18:1 n-7). Tanto el ácido palmitoleico, como el ácido vaccénico no se consideran ácidos grasos esenciales ya que el primero puede sintetizarse a través del ácido palmítico y el segundo, a través de los ácidos linoleico y linolénico a través de biohidrogenaciones en el aparato digestivo, sobre todo de los rumiantes, en los que el ácido vaccénico es un intermediario para formar  determinados isómeros del ácido linoleico conjugado (CLA). En el caso de los seres humanos, también se cree que sucede un proceso similar, aunque sea llevado por diferentes especies bacterianas.

Esta podría ser la razón por la que en los mamíferos no rumiantes, incluidos los humanos, también se encuentra CLA en sus tejidos y secreciones (leche), aunque en menor proporción que en los rumiantes. Al consumir carne de rumiantes (o productos lácteos), conteniendo ácido vaccénico, este sería transformado a CLA por la desaturación enzimática, proceso que incrementaría el aporte de CLA proveniente de la carne y de la leche de rumiantes. El ácido vaccénico se encuentra en cantidad reducida (0,05-0,2%) en la manteca de cerdo y grasa de vaca y cordero y en cantidades de 0,5 a 0,7%  en la mantequilla1.     Mientras que el ácido vaccénico presente en la leche es un isómero trans, el ácido vaccénico que se encuentra en los vegetales, como por ejemplo en el aceite obtenido a partir de los frutos de espino amarillo, es el esteroisómero cis.

El ácido palmitoleico también se encuentra en la grasa de la leche, en la manteca y grasa de cerdo (2-3%)  y en cantidades algo mayores (6-15%) en las grasas de aves, reptiles y anfibios. En la mayor parte de cetáceos y peces, el ácido palmitoleico constituye el 10-20% del total de ácidos grasos. Parece ser que en las grasas animales, hay una progresiva disminución de la proporción de este ácido, en función del estado evolutivo del animal.

En los vegetales, el ácido palmitoleico se presenta en pequeña cantidad (1%) en muchos aceites vegetales incluyendo los de oliva, palma, algodón, cacahuete o soja, no obstante,  el aceite de nuez de macadamia (Macadamia integrifolia Maiden & Betche) y el aceite de espino cerval o espino amarillo (Hippophae rhamnoides L.) presentan elevadas concentraciones de ácido palmitoleico. En algunas variedades de nueces de macadamia el ácido palmitoleico puede llegar a un 20% del total de ácidos grasos pero es en la pulpa y en las semillas de algunas subespecies de espino amarillo (Hippophae rhamnoides L. subsp. rhamnoides) donde se ha observado una mayor concentración de este ácido.

El aceite de espino amarillo común se puede obtener de dos partes de la planta: por prensado mecánico en frío de las semillas (que contienen hasta un 12,5% en peso de aceite), o por extracción o prensado en frío de la pulpa del fruto (que contiene de un 8-12% en peso de aceite)5,6.

Los dos tipos de aceites difieren significativamente en términos de apariencia y propiedades. Por ejemplo, de todos los aceites vegetales el aceite del fruto de espino cerval tiene el mayor contenido de ácido palmitoleico de 30 a 35% en peso, que no es tan alto en el aceite de la semilla. El aceite obtenido de las  jugosas bayas es un líquido espeso de color naranja oscuro o rojo anaranjado con un olor y sabor característicos. A diferencia del aceite de semilla, el aceite de pulpa tiene un alto contenido de carotenoides.

El aceite de espino amarillo se usa en la industria cosmética como ingrediente de variadas preparaciones, en general enfocadas para pieles maduras. Se encuentra más comúnmente en productos antienvejecimiento y antiarrugas, ya que es un gran antioxidante. El aceite de espino amarillo también es apropiado para el cuidado de pieles secas, irritadas (p. Ej., Después de tomar el sol), ásperas, descamativas y con picazón. También se puede utilizar como coadyuvante en el tratamiento de congelaciones y daños en la piel resultantes de la exposición a la radiación UV, rayos X y compuestos químicos. El aceite de espino amarillo estimula la cicatrización de heridas (incluidas las heridas necróticas), estimula la regeneración y los procesos de formación de nueva epidermis sana y además, la síntesis de colágeno.

Este aceite reduce las escaras, trata el eczema y reduce las manchas, el acné, las lesiones alérgicas e inflamatorias de la piel .  El aceite se usa como un agente suavizante después de procedimientos cosméticos, por ejemplo, peelings, baños, máscaras, depilación. Su presencia en champús, acondicionadores o preparaciones para el cabello favorece la regeneración del cabello dañado, restaura su elasticidad y garantiza la suavidad.

Para contribuir a mejorar las afecciones de la piel comentadas y debido al alto contenido de ácidos grasos insaturados y al proceso de rancidez rápida relacionado del aceite de espino amarillo es recomendable valorar el uso del aceite de espino amarillo en forma de cápsulas. No obstante, también es significativo que el aceite de espino amarillo, gracias a su color intenso, mejore el tono de la piel después de su aplicación directa sobre la piel, dándole un aspecto fresco y saludable .