Problemas de salud más frecuentes del otoño

En esta época es muy común la gripe y debemos estimular el sistema inmunológico para estar preparado en las enfermedades típicas del otoño. En este artículo nos centraremos en las dolencias comunes de esta época del año como la inflamación de los bronquios, la de las amígdalas y la tos.

No estar preparado ante los problemas de salud más frecuentes del otoño

Todos estos problemas vienen principalmente derivados de una inadecuada respuesta inmunológica y pulmonar al cambio de temperatura.

Generalmente nos sobrevienen tras una exposición al frío cuando nuestro organismo aún está aclimatado al calor y nosotros no nos hemos preparado lo suficiente para el cambio.

Ello provoca que virus y bacterias aniden en nuestro organismo y éste deba defenderse. Sin embargo, durante el proceso las molestias que sentimos nos impiden tener una vida normal.

Dolores de garganta, tos estornudos, lagrimeo, mucosidad, congestión de cabeza, etc. Estos suelen ser los síntomas que nos avisan de que nuestro cuerpo está librando una batalla. Dependiendo del órgano que esté siendo atacado deberemos actuar de una u otra manera.

¿Qué es la bronquitis?

Se trata de una inflamación de los bronquios debida principalmente a virus y bacterias. También, el asma y las alergias son problemas que preparan el campo, ya que la debilidad pulmonar asociada a éstas facilita la anidación de gérmenes.

Siempre que tengamos problemas pulmonares deberemos poner especial atención en el estado del hígado. Según la Medicina Tradicional China, el pulmón controla al hígado, de manera que una debilidad (o un exceso de actividad) pulmonar pueden derivar en una patología hepática. No son pocas las ocasiones en las que un problema de pulmón como una tuberculosis acaba provocando una hepatitis.

Remedios naturales contra la bronquitis

En caso de una inflamación de los bronquios podemos actuar de diversas maneras.

La fitoterapia nos brinda plantas tan conocidas como el limón, el ajo y la cebolla y otras como el eucalipto, el tomillo, el gordolobo o el malvavisco.

Siempre debemos recordar que muchas de estas plantas poseen aceites esenciales fuertes y por ello no deben ser administradas en embarazo, lactancia y a niños menores de dos años.

Igualmente, debemos recordar que el tomillo no debe ser administrado en casos de gastritis, úlceras, intestino irritable, crohn, hepatopatías, epilepsia y parkinson.

A su vez el eucalipto, además del embarazo, lactancia y primera infancia, está contraindicado en alergias respiratorias, inflamación gastrointestinal, de vías biliares y hepatopatías. Además, es incompatible con sedantes, analgésicos y anestésicos.

En la oligoterapia están indicados Cobre-Oro-Plata (tendencia a enfermedades, cansancio, poca resistencia) y Manganeso-Cobalto (con síntomas similares).

enfermedades de otoño

¿Qué es la amigdalitis?

Las amígdalas son órganos linfáticos cuya misión es eliminar bacterias y microorganismos. Normalmente son invadidas por virus o bacterias y se produce una inflamación que suele cursar con fiebre, dificultad para tragar, irritación de garganta y dolor de cabeza.

La bacteria más común en las infecciones de amígdalas es el Estreptococo. En la mayor parte de los casos el problema va a más y con un tratamiento remite. No obstante, siempre conviene tener cuidado ya que en algunos casos éste puede provocar inflamaciones articulares, artritis reumatoide e incluso pericarditis si invade el pericardio.

Las causas son varias y entre ellas podemos encontrar infecciones larvadas que no llegan a dar la cara y problemas en los dientes.

No debemos olvidar los problemas intestinales, ya que el meridiano de intestino grueso pasa por las amígdalas.

Remedios naturales contra la amigdalitis

En la fitoterapia contamos con pino, eucalipto, agrimonia, equinácea, propóleo (de gran importancia dado su poder antivírico y antibacteriano), la cebolla y el ajo.

Es recomendable la ingesta de vitamina C tanto para la inflamación como para la infección, así como de los oligoelementos Cobre y Bismuto (el cual es especial para acabar con los Estreptococos.

¿Qué es la tos?

Debemos recordar que la tos es un síntoma (no una enfermedad) que consiste en un intento de expulsar algo del organismo.

Consecuentemente la acción de “cortar la tos” no hará sino evitar esa expulsión. Desde el punto de vista naturopático, el proceso a seguir es facilitar la expulsión aliviando lo máximo posible el proceso.

También existe la posibilidad de que la tos venga producida por un condicionante psicológico en el que algo se encuentra “atrancado” en la garganta. Obviamente el camino a seguir para tratarlo sería distinto si bien en ambos casos es necesario suavizar las vías respiratorias.

Remedios naturales para aliviar la tos

Comenzando de nuevo por la fitoterapia, un remedio casero muy efectivo es el de hacer un jarabe con miel y jugo de cebolla. La miel realiza una acción suavizante y la cebolla fluidifica el moco favoreciendo la expectoración y acortando el proceso en el tiempo.

La planta principal que está indicada tanto en la tos seca como en la productiva es la drosera, presente en diversos jarabes. Otros compuestos que nos podemos encontrar en dichos preparados son el Gordolobo y el Helenio.

Como hemos visto, hay diversos problemas que pueden sobrevenir al finalizar la estación veraniega. Si bien, éstos son los principales y tienen sus formas de ser tratados, no debemos olvidar que un sistema inmunológico bien equilibrado, una alimentación sana y un estado en el que no reinen los nervios. Además, el estrés son esenciales para mantener la inmunidad orgánica con la regulación adecuada.

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