Licopeno: propiedades y beneficios

El licopeno es un pigmento de origen vegetal, soluble en grasas, responsable del color rojo de las frutas y verduras, como el tomate o la sandía. Es un carotenoide como el β-caroteno, que son sustancias que no sintetiza el cuerpo humano. Por tanto, deben ser aportados al cuerpo mediante la alimentación. El licopeno se relaciona directamente con los tomates, dado que es quizás el alimento donde está más presente.

Cuando se usa para pigmentar otros alimentos, se obtiene fundamentalmente a partir de fuentes naturales, hongos y muy especialmente tomates. No obstante su producción resulta muy cara y poco estable, por lo que se usa muy poco como colorante alimenticio, siendo el código alimentario asignado por la Unión Europea el E-160d. Se usa habitualmente en salsas y mermeladas y es apreciado porque no se diluye con el agua y es natural.

Propiedades del licopeno

La aportación de licopeno a nuestro cuerpo mediante la dieta la obtenemos  fundamentalmente a través del consumo de tomate en todas sus versiones ( al natural, salsas, tomate frito, tomate triturado, kétchup, etc.) y de sandía.

Es el carotenoide principal en el tomate maduro, 83%, seguido del β-caroteno, entre un 3-7%, y otros en menor cantidad.

Cuanto más maduro está el tomate, más aumenta la concentración de licopeno, que también variará según las especies de tomate y las condiciones en que se cultivan y conservan antes de su comercialización. Cuanto más natural sea tanto el cultivo como el proceso de comercialización, más cantidad de licopeno contendrán.

Entendemos por biodisponibilidad a la facilidad con que una sustancia se incorpora a nuestro cuerpo y en al caso del licopeno depende de cómo acompañemos su ingestión.

En el caso del tomate, al ser soluble en grasas, su biodisponibilidad mejora acompañado de aceite o en salsas y al contrario en zumo o al natural.
El licopeno es el carotenoide mayoritario en la composición de los tejidos humanos, concentrándose especialmente en la próstata, lo que podría explicar su fuerte acción preventiva en la aparición de cáncer de próstata.

Contenido de licopenos de algunos alimentos:

  • 1 taza de sopa de tomate: 24.8 mg de licopenos
  • 1/2 taza de salsa de tomate: 19.4 mg de licopenos
  • 1/2 taza de tomate en lata: 11.8 mg de licopenos
  • 1 taza de sandía: 7.8 mg de licopenos
  • 2 cucharadas soperas de kétchup: 5.1 mg de licopenos
  • tomate mediano: 3.7 mg de licopenos
  • 1/2 taza de pomelo: 1.8 mg de licopenos

Beneficios del licopeno

Como ya se ha expresado anteriormente estamos ante un potente antioxidante, por lo que su acción destructora de radicales libres lo hacen efectivo ante la prevención del envejecimiento, las enfermedades circulatorias y cardio-vasculares y el cáncer, ante el que actúa como un reparador de ciertas lesiones cancerosas por ser un antioxidante más potente que la propia vitamina E.

Continuamente aparecen nuevos estudios que parecen confirmar que la aportación de licopeno en la alimentación confirma su incidencia positiva en patologías cancerosas de próstata (según un estudio de la Universidad de Harvard, la ingestión de alimentos ricos en Licopeno reducía hasta un 20% el riesgo de contraerlo), pero también de pulmón y del aparato digestivo.

Propiedades antioxidantes

Como potente antioxidante también ayuda a la luteína en la prevención de la degeneración macular en la retina, causa de ceguera.

Además de estas propiedades, también actúa reforzando nuestro sistema inmunológico, al activar la acción de las células encargadas de las defensas.

Otra aplicación del licopeno a nivel de la salud es el tratamiento de la hipercolesterolemia (exceso de colesterol LDL).

Ello se debe a sus propiedades antioxidantes. El exceso de colesterol LDL hace que las arterias se endurezcan y que se produzcan ateromas (tapones) en las paredes arteriales.

En los inicios de la aterosclerosis, como antioxidante que es, modifica la oxidación de las células del LDL y con ello reduce de forma importante las partículas depositadas en las arterias, reduce también la rigidez arterial y, por tanto, el riesgo de cardiopatías, por lo que se puede leer a menudo que el licopeno previene el infarto de miocardio.

Por todo ello, 1 tomate al día, por lo menos, disminuye considerablemente el riesgo de enfermar, así como el consumo habitual de otros alimentos que también lo contienen, por ejemplo, pimientos, zanahoria, remolacha, calabaza, sandía, cerezas, frambuesas y frutas del bosque, fresas, uvas rojas y todas aquellas frutas y verduras de color rojizo o de la familia del color rojo.

Licopeno, alimento para los ojos

Licopeno, alimento para los ojos

Cada día existen más evidencias de la relación directa entre los procesos de envejecimiento ocular y la alimentación. El cuidado y la salud de los ojos está ligado en mayor o menor medida a la calidad y cantidad de los nutrientes que recibimos.

Lamentablemente, nuestro estilo de vida no siempre nos permite mantener una alimentación completa y adecuada, y además, existen determinadas circunstancias donde hay un mayor requerimiento de nutrientes específicos.

Por tanto, conviene complementar nuestra dieta con fuentes concentradas de nutrientes, especialmente en situaciones que requieran un ejercicio continuo de las funciones oculares, tales como el uso habitual de pantallas de ordenador, largas horas de conducción, la exposición prolongada al sol, la televisión, la contaminación, etc. desencadenantes del enrojecimiento y fatiga ocular.

Numerosos estudios revelan los beneficios saludables y protectores de una dieta variada que incluya alimentos ricos en carotenoides, pigmentos naturales cuyas propiedades van mas allá de dar coloración. La luteína y zeaxantina son los carotenoides predominantes encontrados en los tejidos oculares.

Para una vista saludable

Su marcada acción antioxidante hace que tengan avidez por aquellos tejidos más susceptibles de sufrir el efecto dañino de los radicales libres. Por este motivo, la mayor concentración de luteína y zeaxantina la encontramos en la mácula, mancha amarilla brillante que se encuentra en el centro de la retina y es necesaria para una correcta agudeza visual.

Es una zona rica en ácidos grasos poliinsaturados que, por incidencia de la luz, pueden ser atacados fácilmente por los radicales libres y sufrir un proceso de oxidación; la consecuencia es un mayor riesgo de desarrollar trastornos que afectan a la visión y salud ocular, como la degeneración macular o las cataratas.

Tanto la luteína como la zeaxantina no son sintetizados por el organismo por lo que dependen de fuentes dietéticas para garantizar su aporte.

El licopeno es uno de los nutrientes de mayor poder antioxidante. Se trata de un pigmento perteneciente a la familia de los carotenoides que proporciona el característico color rojo a ciertas frutas y verduras. Su interés nutricional y funcional se centra en su capacidad antioxidante frente al “estrés oxidativo”. Se puede encontrar de forma abundante en la sandía, pomelo, rosa, y albaricoque, aunque el tomate es el alimento donde se encuentra en mayor concentración.

Por su estructura bioquímica caracterizada por un elevado número de dobles enlaces, hace que presente una alta afinidad para captar radicales libres de alto poder oxidante, limitando de este modo la presencia de los mismos y el potencial daño que causan.

Para una correcta circulación sanguínea

La salud de nuestros ojos depende en gran medida de un adecuado abastecimiento de sangre. Para conseguirlo es recomendable incluir en la dieta sustancias que favorezcan la circulación sanguínea a través de la cual llegan al ojo todos los nutrientes. En este sentido, el Rusco, La Uva y el Arándano promueven la circulación en los pequeños vasos sanguíneos de la retina y permiten una adecuada irrigación.

Los antocianósidos contenidos en el Arándano favorecen la adaptación a la oscuridad después del alumbramiento, la función visual y la regeneración de rodopsina, pigmento responsable de la visión. Los flavonoides contenidos tanto en el Arándano como en el Rusco y en la Uva actúan además como potentes antioxidantes protegiendo las paredes de los capilares que irrigan los ojos.

Para una buena salud ocular es también necesario aportar nutrientes que fortalezcan la estructura nerviosa del ojo; en este sentido, es importante el aporte de vitaminas del grupo B (vitamina B1, B2, B6y B12). La formulación se completa además con otras vitaminas y minerales como el Zinc, Selenio, vitamina C, vitamina A y vitamina E, de marcado carácter antioxidante y con numerosas funciones fisiológicas necesarias para el cuidado y salud de los ojos.

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