PATOLOGÍA
OSTEO-ARTICULAR:
OSTEOPOROSIS
Es una enfermedad metabólica degenerativa que se caracteriza
por una pérdida de la masa ósea, unida a alteraciones
en la microarquitectura y deterioro del tejido óseo,
así como a una merma de su resistencia mecánica.
La pérdida de la masa ósea característica
de la osteoporosis, es el resultado del predominio de la
destrucción sobre la formación del hueso. Ello
va a ocasionar fragilidad del hueso y consecuentemente un
incremento en el riesgo de fracturas. Las fracturas más
típicas son la vertebral y la de cadera.
INCIDENCIA
75 millones de personas sufren osteoporosis sólo en
Europa. En España en la actualidad, tres millones
la padecen. Afecta a una de cada dos mujeres después
de los 50 años y a un hombre de cada ocho. Se calcula
que 200 millones la pade¬cen en todo el mundo. Para el
año 2020 estas cifras se habrán duplicado.
Las fracturas por osteoporosis producen en Europa -excluyendo
Rusia- un gasto de 10.000 millones de dólares anuales.
Sólo en España estas fracturas ocasionan 31.000
intervenciones quirúrgicas, el implante de 10.000
prótesis y la ocupación de 2.100 camas hospitalarias.
Las probabilidades de fractura aumentan con la edad y según
las previsiones de la Comisión Europea, se calcula
que una de cada dos mujeres blancas sufrirá un episodio
osteoporótico a lo largo de su vida.
Se calcula que en España el gasto asistencial producido
por la osteoporosis es de 41.000 millones de pesetas.
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ETIOLOGÍA
Las causas de la osteoporosis son diversas y casi siempre
complejas, pero existen dos factores determinantes para
que se desarrolle osteoporosis: el primero se relaciona
con el máximo de masa ósea alcanzada en el
período de consolidación, y el segundo con
el tanto por ciento de pérdida a partir de este
punto máximo.
En el caso de la forma más frecuente, la osteoporosis
posmenopáusica, la causa primaria es la deficiencia
de estróge¬nos y progesterona. El efecto de la
edad sobre el metabolismo del calcio en la mujer está sujeto
a cambios dramáticos. Las mujeres sanas antes de la
menopausia experimentan la misma pérdida en su masa ósea
que los hombres, pero en las proximidades de la menopausia
el metabolismo del calcio cambia considerablemente, superponiendo
a la pérdida propia de la edad, un recambio (ciclo
formación-destrucción) acelerado, que va a
originar una pérdida de hueso cortical del 2 al 3%
por año.
El grado de pérdida de hueso en el hombre a medida
que transcurre la edad, es pequeño: aproximadamente
del orden del 3 al 5% cada diez años, lo cual explica
la baja incidencia de fracturas osteoporóticas en
el varón. Sin embargo, un máximo de masa ósea
poco elevado y una vida larga pueden llevarle a un estado
de osteoporosis.
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CLÍNICA
Suele cursar de modo silente, no presenta síntomas,
de forma que es casi imposible el diagnóstico precoz.
El único aviso es la fractura y para entonces, ya
es tarde. Las fracturas vertebrales se caracterizan por el
aplastamiento de las vértebras en especial las de
la zona dorso-lumbar, la parte de los riñones. Las
molestias y dolores pueden dejar incapacitada a la mujer.
Cuando las fracturas son múltiples se produce la cifosis
dorsal o joroba. Esta disminuye la capacidad de la caja torácica
y, por tanto, la función respiratoria.
La principal fractura es la de cadera; en España se
producen al año unas 33.000 y se estima que un tercio
de los pacientes mueren al cabo de un año y
otro tercio queda inválido. Otras fracturas pueden
estar localizadas en el húmero, la tibia, la pelvis
y las costillas.
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DIAGNÓSTICO
El diagnóstico se hace mediante la densitometría.
Es una prueba indolora que mide exactamente el contenido
mineral en el hueso. Otro modo de diagnosticar la enfermedad
es la radiografía, pero únicamente la refleja
cuando la pérdida de masa ósea es superior
al 30%.
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TRATAMIENTO
El objetivo principal en el tratamiento de la osteoporosis
es la prevención de la pérdida ósea
para evitar el riesgo de fracturas debidas a la mayor
fragilidad y a una menor resistencia ósea. Otros
objetivos no menos importantes de dicha terapia son
la recuperación de la masa ósea una vez perdida
y aminorar el dolor y las molestias que surgen de las fracturas óseas
en pacientes con osteoporosis declarada.
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DIETA
Y EJERCICIO FÍSICO
La alimentación y la actividad física desempeñan
una función vital en la salud ósea. Es importante
recordar que muchos alimentos (o no alimentos) pueden perjudicar
enormemente a las hormonas y a los huesos. Introducir los
cambios dietéticos recomendados o al menos tender
a ello, puede reducir drásticamente la posibilidad
de perjudicar más al organismo. Esto es aplicable
no sólo a los problemas asociados con la menopausia.
En general, la dieta deberá ser rica en todos los
nutrientes esenciales y en fibra. Las frutas y verduras representan
una estupenda fuente de vitaminas y minerales, así como
de fibra (no excederse con el consumo de fibra ya que puede
interferir en la absorción mineral). Las verduras
son especialmente importantes por contener muchos de los
minerales que faltan en la dieta media occidental, como
zinc y magnesio. Serán también muy útiles
los cereales integrales por su riqueza en complejo B, minerales
y ácidos grasos esenciales.
El consumo de carne roja no es aconsejable en las mujeres
menopaúsicas, pero no hay necesidad de hacerse vegetariana
en esta época de la vida. Por el contrario, ciertos
tipos de pescado tienen propiedades beneficiosas (riqueza
en ácido grasos esenciales como el eicosapentaenoico
en el salmón, caballa, sardina, bacalao... y también
de vitamina D en atún y arenque). También será más
recomendable el consumo de aves como pollo y pavo que el
de carnes rojas. Reducir al máximo las grasas
saturadas pero tener en cuenta que los bajos niveles de grasa
en personas asténicas disminuyen las bases para la
síntesis de estrógenos y progesterona.
Un elevado aporte de azúcar y sal favorece la pérdida
de masa ósea tanto como el abuso del café y
bebidas carbónicas. Según estudios recientes
se confirma que si se condimentan las comidas con cantidades
excesivas de sal, la eliminación del calcio puede
triplicarse. A su vez se cree que tres tazas de café al
día aumentan en un 80% el riesgo de padecer osteoporosis,
mientras que las mujeres que beben refrescos carbonatados
con regularidad tienen más probabilidades de sufrir
fracturas óseas después de cumplir los cuarenta
años de edad.
Asimismo no debe excederse con el consumo de proteínas
ya que los niveles elevados de amoníaco, procedentes
del catabolismo de las proteínas, inhiben la
reabsorción de calcio por los riñones. No ingerir
leche en exceso, ya que el aporte en exceso de calcio provocará un
disbalance mineral perjudicial para el sistema óseo
y otros órganos.
Los antibióticos de amplio espectro tienen un impacto
negativo sobre la flora intestinal y sobre la formación
de vitamina K, nutriente vital para la osteosíntesis.
Los glucocorticoides no sólo afectan a la absorción
de calcio, sino que impi¬den también la maduración
de los osteoblastos.
El tabaquismo favorece la osteoporosis mediante dos mecanismos:
por un lado, la nicotina suprime la producción de
estrógenos y, por otro, se afecta la eliminación
de C02 a través de los pulmones. El elevado contenido
de C02 en san¬gre aumentará la pérdida
de calcio por los huesos.
Por último se recomienda evitar totalmente el alcohol,
y la vida sedentaria (existen ejercicios recomendados para
prevenir la pérdida de masa ósea). La
práctica de ejercicio, junto con la ingestá adecuada
del mineral calcio, se ha demostrado que aumenta notablemente
la densidad ósea.
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PROTOCOLO
DE SUPLEMENTACIÓN DE LA OSTEOPOROSIS
La osteoporosis es un proceso por el cual los huesos se vuelven
porosos y frágiles. Se ha confundido a veces con
otro trastomo llamado osteomalacia. La osteomalacia consiste
en un reblandecimiento de los huesos causado por falta
de calcio. Numerosas personas creen equivocadamente
que la osteoporosis también está causada
por una deficiencia de calcio, ya que este ha sido el «santo
y seña» en la publicidad y educación
en tomo a la osteoporosis. Lo cierto es que el tejido óseo
humano está formado por muchos constituyentes distintos.
El calcio es el mineral que más abunda en el hueso,
pero éste también necesita otros minerales
(fósforo, magnesio, silicio y zinc), además
de elementos no minerales. Si se producen deficiencias
en cualquiera de estos o de los otros componentes minerales,
el hueso se debilita.
Las sustancias no minerales del hueso forman la matriz
del hueso. Esta matriz sirve, podríamos decir, de pegamento
para unir los minerales, por lo tanto serán igualmente
vitales para la correcta salud ósea (p.ej.: vitamina
C, ácido fólico, vita¬mina B6).
Calcio
Este mineral resulta indispensable en una gran variedad de
funciones: coagulación sanguínea, contracción
muscular, trasmisión del impulso nervioso,
procesos glandulares y por supuesto, principal componente
mineral del hueso.
Cuando existen niveles bajos de calcio, el organismo tiene
dos formas de restaurar la homeostasis: mediante la absorción
por el aporte dietético o por la reabsorción ósea
(liberación del calcio de sus depósitos en
el hueso).
Se ha comprobado que las mujeres postmenopaúsicas
suelen tener un nivel de acidez gástrica demasiado
bajo. Esto implica una menor absorción de calcio.
Las prioridades en el caso de la mujer menopaúsica
son dos: en primer lugar, buscar las formas de calcio más
fácilmente soluble, en segundo lugar se deben solucionar
los problemas digestivos que pueda tener.
El citrato cálcio es uno de los mejor asimilados.
Cualidades:
1ª Ya se encuentra en forma soluble y organicamente
quelada.
2ª Según la investigación,
las mujeres con escasa acidez gástrica pueden absorver
más
del 40% del calcio del citrato cálcico.
3ª El citrato cálcico tiene
muy bajo riesgo de formar cálculos renales.
4ª Posee una buena relación
calidad-precio.
En
el esquema inferior se relacionan los distintos
porcentajes de absorción aproximada con la forma de presentación
del mineral (se toma como referencia el calcio y resultará una
valoración adecuada para el resto de los minerales):
FORMA MINERAL PORCENTAJE DE ABSORCION APROXIMADA
Aminoquelado (método Albión) 60-80%
Glicinato 60-70%
Picolinato 60-70%
Citrato 45%
Carbonato 15-20%
Óxido 5-10%
Fosfato 5-10%
Sulfato 5-10%
Orotatos: La unión entre ácido erótico
y mineral es muy débil, por ello tan pronto como contacta
con el HCL (ácido del estómago) se disocian.
En los EEUU se considera poco estable como agente quelante.
Magnesio:
Indispensable para el correcto metabolismo del calcio.
Actua sobre las hormonas que regulan los niveles
de calcio en el
organismo. Facilita la conversión de la vitamina D
en su forma activa (1,25 dihidroxicolecalciferol). Ejerce
un efecto protector sobre el sistema cardiovascular.
Boro:
Aumenta la actividad de una de las formas de estrógenos
(estradiol) en las mujeres postmenopaúsicas. Aumenta
la retención de minerales relacionados con los
huesos, como el calcio y el magnesio. Al parecer este mineral
también es necesario para que la vitamina D se
transforme en su versión activa (1,25-dihidroxivitamina
D3) en los riñones.
Precauciones: Si ya se está tomando una formulación
que contenga Boro evitar suplementarlo adicionalmente de
forma individual.
Ipriflavona:
Es un derivado de las isoflavonas sintetizado orgánicamente.
El término sintetizado implica que la ipriflavona
no existe en la naturaleza, lo que es cierto en parte ya
que ha sido identificada sólo en cantidades traza
en el propóleo y en ciertas plantas.
La
ipriflavona, químicamente conocida como 7-isopropoxy-isoflavona,
fue desarrollada a finales de los años 60. Inicialmente
se utilizó como aditivo alimentario de uso veterinario,
pero los investigadores de un laboratorio húngaro
se sorprendieron de algunos resultados obtenidos en
las pruebas.
Los estudios han demostrado que inhibe la destrucción
del hueso mediante la activación de los receptores
de ipriflavona, en la superficie de las células
osteoclásticas (estos receptores de la Ipriflavona
todavía no han sido identificados en las células
osteoclásticas humanas).
Parece que también aumenta el crecimiento óseo,
tanto al acelerar la actividad de los osteoblastos, como
aumentando la producción de la proteína de
la matriz ósea.
Promueve la reparación de fracturas en huesos largos
como los de las piernas, mediante la transformación
de ciertos tipos de células de la médula ósea
en osteoblastos. Asimismo, reduce la frecuencia de fracturas óseas.
Parece que promueve la secreción de calcitonina (principal
hormona en la construcción ósea). Se ha demostrado
que la suplementación de Ipriflavona es más
eficaz que la suplementación con calcitonina, en el
estímulo del crecimiento óseo.
Trabaja primordialmente sobre el tejido óseo y no
en otros órganos, por lo tanto, no tiene efectos secundarios
que poseen los esVÓgenos, tales como el aumento
del riesgo de sufrir cáncer uterino.
A menos cantidad de estrógeno, menor riesgo de efectos
secundarios pero también menor eficacia de la terapia
de sustitución hormonal. En un estudio publicado
en la prestigiosa revista Osteoporosis Intemational Joumal,
los investigadores encontraron que la administración
de Ipriflavona con cantidades muy bajas de estrógenos,
aumentaba la masa ósea sin los efectos asociados a
la terapia de sustitución esVOgénica convencional.
Conclusión: Los estudios son claros y demuestran que
la ipriflavona puede prevenir y tratar la osteoporosis sin
los efectos secundarios de los medicamentos convencionales.
Además, la ipriflavona no sólo previene la
destrucción del hueso sino que fomenta la formación ósea.
Otro punto positivo es que la ipriflavona disminuye el dolor
agudo y crónico asociado con la osteoporosis.
Debido a su actividad mimética a los estrógenos,
ayuda a minimizar los sofocos asociados a la menopausia,
previene la hipercolesterolemia asociada a la deficiencia
estrogénica e incluso incrementa el sistema inmunológico.
La ipriflavona en combinación con Calcio (en una dosis
entre 500-1000 mg/día) ha mejorado dichos efectos.
Los estudios han demostrado que la ipriflavona administrada
conjuntamente con la vitamina D, ayudan a reducir la pérdida
de hueso postmenopaúsica mejor que cualquiera de estas
sustancias por separado. También nos resultará útil
la suplementación combinada con: Isoflavonas,
Magnesio, Vitamina K, Boro, Zinc, Cobre, Sílice
y Vitamina C (alcalina).
Precauciones: El total de 60 estudios clínicos realizados
en Italia, Japón y Hungría sobre 2.769 personas
demostraron la ausencia de efectos secundarios relevantes
por su uso. Los escasos efectos que fueron relatados se refieren
a síntomas gastrointestinales. Existe la posibilidad
de que estos efectos fueran causados por la combinación
con el calcio, más que la ipriflavona propiamente.
Los síntomas relatados eran: hinchazón abdominal,
estreñimiento... efectos bien conocidos de la suplementación
con calcio.
Pero hay que informar de un efecto: la ipriflavona puede
elevar ligeramente y de forma transitoria las enzimas hepáticas,
asimismo puede tener algún efecto en la capacidad
del cuerpo para metabolizar ciertas sustancias (medicamentos).
Lo cierto es que tanto si se está ingiriendo ipriflavona
como si no, es muy importante mejorar la función hepática
si se esta consumiendo cualquier fármaco.
Se recomienda realizar analíticas sanguíneas
para controlar los parámetros hepáticos en
pacientes con tratamiento de larga duración o combinado
con otras terapias. Asimismo resultarán útiles
los siguientes protectores hepáticos: NAC, ácido
alfa lipoico, vit. C, cardo mariano, etc. combinados con
la terapia propuesta.
Vitamina D (Natural)
Mejora la absorción de calcio en el intestino delgado.
La vitamina D se fabrica en nuestro en organismo gracias
a la acción de los rayos ultravioletas (UVA) sobre
el colesterol de nuestra piel por lo que una exposición
al sol moderada siempre será conveniente. En los suplementos
la vitamina D natural es extraída de hígado
de pescado.
Multinutriente:
Suplemento multivitamínico-mineral que contenga: complejo
B (mín. 50 mg), vitamina D, zinc (mín. 15 mg),
manganeso, molibdeno, beta caroteno, vitamina E, bioflavonoides
y selenio entre otros. Es la base para cualquier programa
nutricional y representa un seguro general como suplemento
a la dieta, aportando un amplio espectro de nutrientes esenciales.
Cobre:
Ciertas enzimas que intervienen en la síntesis del
colágeno precisan del mineral cobre, elemento traza
que es necesario en el metabolismo óseo. Su deficiencia
provocará un aumento de la reabsorción ósea
que conducirá a una densidad mineral ósea
menor y a un aumento de la probabilidad de fracturas. Según
las investigaciones, la deficiencia de cobre exhacerba
las anormalidades en el metabolismo óseo, especialmente
en mujeres postmenopaúsicas.
Zinc:
Mineral esencial en la formación ósea. Se ha
demostrado una relación directa entre su ingesta y
la densidad mineral ósea en mujeres premenopaúsicas.
La importancia de este mineral, para desarrollar un crecimiento óseo
correcto, resultará vital durante la adolescencia.
Precauciones: No ingerir más de 100 mg/día
en el total de los suplementos.
Vitamina
K:
Esta vitamina juega un papel determinante en la calcificación
y su ingesta influye en la densidad mineral del hueso, así como
en la excreción del calcio. La principal proteína
no colágena presente en los huesos es la osteocalcina.
Esta proteína depende de la vitamina K para transformarse
en su forma activa, mediante un proceso denominado carboxilación.
La vitamina K es necesaria para que la osteocalcina pueda
quelar el calcio e introducirlo en los huesos. Por tanto,
la deficiencia de dicha vitamina, puede ocasionar una
deficiente mineralización del hueso, debido a la inadecuación
de los niveles de osteocalcina. La fitonadiona es una
versión hidrosoluble de la vitamina K natural altamente
tolerable.
Precauciones: Evitar su suplementación (especialmente
con la forma sintética de la vitamina K) si se está siguiendo
un tratamiento anticoagulante.
Ácidos
Crasos Esenciales:
Aumentan la absorción intestinal de calcio (en parte
por la potenciación del efecto de la vitamina D),
reducen la excreción urinaria de calcio, aumentan
la deposición de este en el hueso, aumentan la resistencia ósea
y potencian la síntesis del colágeno óseo,
mientras que reducen la calcificación ectópica.
Los Omega-3 (EPA) se han demostrado más potentes
que los Omega-6 (GLA) en todos estos beneficios, pero convendrá ingerirlos
combinados ya que ambos se complementan y potencian
mutuamente.
Precauciones: Se recomienda incrementar el consumo de vitamina
E para evitar la oxidación de los AGEs.
Complejo
B:
Muchas de las vitaminas B desempeñan un papel importante
en la menopausia así como en la osteoporosis.
Vitamina
B5 (Ácido Pantoténico):
«Nutriente antiestrés». Bajos niveles de esta
vitamina pueden atrofiar las glándulas suprarrenales.
Si las glándulas suprarrenales sufren, se verá afectada
la producción de estrógenos suprarrenales.
Ácido
Fólico,
Vitamina B6 y Vitamina B12:
Serán necesarias para fabricar adecuadamente la matriz
no mineral del hueso. Reducen el nivel de homocisteína
con lo que disminuye el riesgo cardiovascular. La hiperhomocisteinemia
ha sido relacionada, como hemos visto en el apartado anterior,
con el desarrollo de aterosclerosis e incluso parece que
debido a que interfiere con el metabolismo del colágeno
puede jugar un papel determinante en el desarrollo
de osteoporosis.
Precauciones: Siempre que se suplemente con alguna
de las vitaminas del complejo B, de forma individual
y durante
períodos
prolongados, se debe acompañar de un complejo B general
para evitar desequilibrios. A la hora de calcular la dosificación
del complejo B a administrar, se debe también tener
en cuenta la cantidad incluida en la formulación
multinutriente.
Las formas «megasorb» aportan la vitamina más
la coenzima. La coenzima es la forma útil para el
cuerpo. Esto nos asegura que si el paciente tiene una conversión
pobre, al menos tenga un aporte de coenzima activa. Además, ésta
coenzima facilita que la vitamina se transforme a su
vez en más coenzima activa que es la forma útil
para el organismo. Por ejemplo, en el caso de la vitamina
B 12 su ccenzima es la dibencozide. Esta presentación
normalmente está especialmente recubierta para proteger
a las coenzimas de la destrucción producida por los ácidos
del estómago.
Manganeso:
Los niveles séricos de este mineral se encuentran
disminuidos en los pacientes osteoporóticos.
Sílice
(orgánico):
Una de las fuentes más adecuadas de silicio es el
sílice orgánico. El silicio colabora en la
síntesis del colágeno y por lo tanto en la
formación de tejidos corporales que precisen de cierta
dureza y consistencia: huesos, tendones, cartílago,
tráquea, piel, uñas, cabello, córnea,
esclerótica, tejido conectivo, etc. Es un mineral
que fortalece los huesos (aumenta la densidad ósea
al aumentar notablemente la absorción y fijación
natural del calcio y del fósforo en los huesos y articulaciones)
y las arterias. Su deficiencia produce una formación ósea
anormal. Una buena fuente de sílice orgánico
es la pro¬veniente del polvo de Alga roja (Lithothamnium
calcareum), aportando aproximadamente un 46% de silicio elemental.
Precauciones: Es recomendable fijarse en el etiquetado para
distinguir si se aporta sílice o silicio elemental
y calcular de forma correcta la dosificación.
Vitamina
C:
Necesaria para producir colágeno. Vital para el correcto
funcionamiento del sistema inmunitario. Potente efecto antioxidante.
Será más conveniente administrarla en su versión
alcalina (ascorbato de calcio o Ester-C).
Isoflavonas
de Soja:
En los casos en los cuales el cuerpo no produce suficiente
estrógeno, como en las mujeres menopaúsicas
y postmenopaúsicas, el aporte fitoestrogénico,
por medio de las isoflavonas de la soja, nos aporta una
actividad estrogénica de sólo 1/1.000 de
la actividad del estrógeno. Por lo tanto puede servimos
como un aporte suave, sin los efectos secundarios consabidos
de la terapia hormonal (habitualmente utilizada para evitar
la pérdida de masa ósea).
Existen abundantes evidencias epidemiológicas que
señalan el hecho de que las mujeres asiáticas,
las cuales consumen una dieta rica en isoflavonas de la soja,
tienen una menor incidencia de síntomas menopaúsicos
que las mujeres occidentales. Además, según
resultados confirmados en animales, la suplementación
con proteína de soja inhibe el aumento relacionado
con la edad de la hormona paratiroidea (hormona responsable
de la reabsorción del calcio del hueso).
Vitamina
E (Natural):
La vitamina E natural (d-alfa tocoferol) mejora los síntomas
vasomotores (sofocos...) en la menopausia. Mejora la circulación
y el sistema cardiovascular en general. Reduce la excesiva
coagulabilidad sanguínea. Se puede utilizar de forma
intravaginal (supositorios, pomadas) para aliviar la atrofia
vaginal. Potente antioxidante general (ideal combinado con
selenio).
Bioflavonoides
(Cítricas):
Mejoran la integridad de la matriz no mineral de los huesos.
También alivian los síntomas vasomotores
de la menopausia y mejoran la integridad vascular.
Aumentan la actividad de la vitamina C.
Fitoestrógenos:
Como por ejemplo los aportados por: Sauzgatillo, Cimífuga,
Dong Quai, etc. En los casos en los cuales el cuerpo no produce
suficiente estrógeno, como en las mujeres menopaúsicas
y postmenopaúsicas, el aporte fitoestrogénico
de dichas plantas nos aporta una actividad estrogénica
de sólo 1/400 de la actividad del estrógeno.
Por lo tanto, puede servimos como un aporte suave sin los
consabidos efectos secundarios de la terapia hortnonal.
Betacaroteno
(Natural):
Efecto antioxidante y pro-vitamina A, sin los riesgos de
la suplementación con vitamina A propiamente. Una
de las mejores fuentes naturales de beta-caroteno,
que además aporta otros carotenoides, es el alga
marina Dunaliella salina; otra opción saludable
que aportará una mezcla de carotenoides naturales
es el aceite de palma, finalmente está el aceite
de zanahoria pero este tan sólo aportará betacaroteno.
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SUPLEMENTOS-DOSIFICACIONES RECOMENDADAS:
Esencial
Calcio (citrato): 800-1.OOOmg/día.
Magnesio (citrato): 400-SOOmg/día.
Boro: 1,5-3 mg/día (no exceder esta dosis).
Ipritlavona: 600 mg/día.
Vitamina D (natural): 400 U.L/ día.
Muy importante
Multinutriente (de alta potencia): según etiquetado.
Cobre: 1-3 mg/día.
Zinc: 20-60 mg/día.
Vitamina K (Gtonadiona): 80-100 mcg/día, con las comidas.
Á
cido eicosapentaenoico (EPA): 600-1.600mg/día.
Importante
Complejo B (de alta potencia y biodisonibilidad): 2 comprimidos/día.
Manganeso: 10-40 mg/día.
Sílice: 55-110 mg/día (46% de silicio elemental).
Vitamina C (alcalina): 500-3.000 mg/día, repartidos
en varias tomas.
Á
cido gamma-linolénico (GLA): 150-300mg/día.
Recomendable
Isotlavonas de soja (total de genisteína, daidzeína,
gliciteína y respectivos glucósidos): 50-100
mg/día.
Vitamina E (natural): 400-800 U.L/día.
Bioflavonoides (cítricos): 100-SOOmg/día.
Fitoestrógenos: según etiquetado.
Betacaroteno (natural): 15 mg/día.