TEORIAS SOBRE EL ENVEJECIMIENTO
Se han propuesto muchas teorías para explicar el proceso
de envejecimiento. Goldstein y colaboradores las han
revisado extensamente y finalmente las han dividido en dos grandes
categorías:
las que afirman que el proceso de envejecimien¬to
sería
el resultado de la suma de alteraciones que ocurren en
forma aleatoria y se acumulan a lo largo del tiempo (teo¬rías
estocásticas), y las que suponen que el envejecimiento
estaría predeterminado (teorías no estocásticas).
Teorías
Estocásticas
El envejecimiento resultaría como consecuencia de alteraciones
que ocurren de forma aleatoria y se acumulan a lo largo del
tiempo.
1.
Teoría del error catastrófico (Orgel, 1963)
Esta teoría propone que con el paso del tiempo se produciría
una acumulación de errores en la síntesis proteica,
que en último término determinaría daño
en la función celular.
Se sabe que se producen errores en los procesos de transcripción
y translación durante la síntesis de proteínas,
pero no hay evidencias científicas de que estos errores
se acumulen en el tiempo (en contra de esta teoría está la
observación de que no cambia la secuencia de aminoácidos
en las proteínas de animales viejos respecto de los jóvenes,
no aumenta la cantidad de tRNA defectuoso con la edad, etc.).
Actualmente hay poca evidencia que apoye esta teoría.
2. Teoría del entrecruzamiento
Teoría que postula que ocurrirían enlaces o entrecruzamientos
entre las proteínas y otras macromoléculas celulares,
lo que determinaría el envejecimiento y el desarrollo
de enfermedades dependientes de la edad. Esta teoría no
explica todos los fenómenos relacionados con el envejecimiento,
pero sí algunos. Se sabe que el desarrollo de cataratas
es secundario a que las proteínas del cristalino sufran
glicosilación y comiencen a entrecruzarse entre ellas,
lo que lleva a la opacifica¬ción progresiva de éste.
También se ha observado entrecruzamiento de las fibras
de colágeno entre ellas, pero su signifi¬cado clínico
no es del todo claro.
3. Teoría del desgaste
Esta teoría propone que cada organismo estaría
compuesto de partes irremplazables, y que la acumulación
de daño en sus partes vitales llevaría a la muerte
de las células, tejidos, órganos y finalmente
del organismo.
4. Teoría de los radicales libres (Harman, 1956)
Es una de las teorías más populares. Propone que
el envejecimiento sería el resultado de una inadecuada
protección con¬tra el daño producido en los
tejidos por los radicales libres.
Vivimos en una atmósfera oxigenada, y por lo tanto oxidante.
El oxígeno ambiental promueve el metabolisnao celular,
produciendo energía a través de la cadena respiratoria
(enzimas mitocondriales). Como la utilización y manejo
del 02 no es perfecto, se producen radicales libres, entre ellos
el radical súper óxido. Los radicales libres son
moléculas inestables y altamente reactivas con uno o más
electrones no apareados, que producen daño a su alrededor
a través de reacciones oxidativas. Se cree que este tipo
de daño podría causar alteraciones en los cromosomas
y en ciertas macromoléculas como colágeno, elastina,
mucopolisacáridos, lípidos, etc.
Se ha encontrado una buena correlación entre los niveles
celulares de superóxido dismutasa (enzima de acción
antioxi¬dante) y la longevidad de diferentes primates. Además,
estudios en ratas sometidas a restricción calórica
han mostrado un aumento en la longevidad de éstas, lo
que se cree es debido a una menor producción de radicales
libres.
Faltan más estudios para lograr comprender más
a fondo el rol de los radicales libres en el proceso de envejecimiento.
Lo que sí es claro, es el importante papel que juega el
daño producido por la liberación de radicales libres
en ciertas pato¬logías relacionadas con el envejecimiento,
tales como las enfermedades cardiovasculares, cáncer,
cataratas, enfermedad de Alzheimer, y otras.
Según la evidencia con la que contamos hasta el momento,
si logramos disminuir la generación de radicales libres
o neu¬tralizarnos sus efectos nocivos, lograríamos
disminuir estas enfermedades. Entonces, seríamos capaces
de prevenir una muerte precoz por estas patologías.
Lo que queda aún por esclarecer, es si logrando disminuir
el daño por radicales libres, lograremos aumentar la longevi¬dad
máxima.
Teorías no Estocásticas
El envejecimiento estaría predeterminado. Estas teorías
proponen que el envejecimiento sería la continuación
del proce¬so de desarrollo y diferenciación, y correspondería
a la última etapa dentro de una secuencia de eventos
codificados en el genoma.
1.
Teoría del marcapasos (Reloj del envejecimiento».
Burnet, 1970)
Los sistemas inmune y neuroendocrino serían «marcadores» intrínsecos
del envejecimiento. Su involución estaría gené¬ticamente
determinada para tener lugar en momentos específicos
de la vida.
En la versión más popular de esta teoría,
se piensa que el «reloj del envejecimiento» reside
en el hipotálamo. Asimismo el timo jugaría un rol
fundamental en el envejecimiento, ya que al alterarse la función
de los linfocitos T, disminuye la inmunidad y aumentan, entre
otros, la frecuencia de cánceres.
2. Teoría genética
Aunque no se conocen exactamente los mecanismos involucrados,
está claro que el factor genético es un importante
determinante del proceso de envejecimiento.
Existen patrones de longevidad específicos para cada especie
animal. También existe una mucho mejor correlación
en la sobrevida entre gemelos monocigotos, que entre hermanos.
Asimismo, la sobrevida de los padres se correlaciona bien con
la de sus hijos.
En los dos síndromes de envejecimiento prematuro (sd.
de Wemer y progeria), en los cuales los niños mueren de
enfer¬medades relacionadas al envejecimiento, hay una alteración
genética autosómica hereditaria. En el hombre,
células de piel obtenidas de recién nacidos se
pueden dividir 60 veces, las de adultos viejos se dividen 45
veces, y las células de sujetos con síndrome
de Wemer se dividen 30 veces solamente.
Hasta la fecha se conocen 4 grupos de genes en los cromosomas
1 y 4, que dan información sobre cese de la división
celular (genes inhibidores). Se sabe también que existen
oncogenes estimuladores del crecimiento, los cuales al activar¬se
determinan división celular infinita, lo que resulta en
una célula inmortal (cancerosa).
Según parece, el envejecimiento celular estaría
condicionado por la pérdida progresiva con la edad de
material genético en los extremos de los cromosomas: los
telómeros. Cada vez que una célula del organismo
se reproduce, el telómero se acorta. Cuanto más
se acorte dicho telómero, mayor es la afectación
en la forma de expresión celular de su código celu¬lar
y el resultado es el envejecimiento celular.
Como ejemplo, en la progeria los telómeros del niño
al nacer tienen la longitud equivalente a una persona de 90 años,
en cambio en el sd. de Werner tienen una longitud normal pero
se acortan más rápidamente que los telómeros
norma¬les. Asimismo, la exposición excesiva al sol,
las infecciones y las heridas, la exposición a radiaciones,
el estrés y el tabaquismo hacen necesaria una replicación
celular más rápida, por lo que se acelera a su
vez la pérdida de los teló¬meros.
Debido al acortamiento telomérico se limita la capacidad
de proliferación de las células, esto limitará el
número de divi¬siones posibles y por lo tanto condicionará la
duración de su vida («Reloj teloméricoH).
Por lo tanto, la capacidad de reparación del ADN a su
vez se correlacionará positivamente con la longevidad
de las dife¬rentes especies. Una enzima denominada telomerasa
será capaz de compensar la pérdida del ADN telomérico
reconstru¬yendo su secuencia. Dicha enzima se encuentra principalmente
en las células sexuales y en las cancerosas.
Debatida durante mucho tiempo, por fin esta hipótesis
ha sido validada. La posibilidad de controlar el reloj telomérico
abre el camino hacia nuevos tratamientos de las patologías
relacionadas con la vejez.
En conclusión, existe fuerte evidencia de un control genético
del proceso de envejecimiento, tanto en el ámbito celular
como del organismo en su totalidad, pero aún faltan más
estudios que analicen la correlación entre este control
genéti¬co y los factores ambientales.
«
El ADN ni se preocupa de nada ni sabe nada. Simplemente, es.
Y nosotros bailamos al son de su música».
RICHARD DAWKINS
Pero entonces, ¿por qué envejecemos?
No existe una teoría sobre el envejecimiento que pueda
explicarlo completamente.
Probablemente
envejecer sea la consecuencia de una serie de factores, intrínsecos y extrínsecos, que interactúan
sobre el organismo a lo largo del tiempo, y determinan finalmente
un debilitamiento de la homeostasis que culmina con la muer¬te.
El proceso de envejecimiento sería el resultado de la
interacción entre las noxas que atacan al organismo, y
los meca¬nismos de defensa, todo esto en un individuo con
su carga genética determinada.
Si bien es cierto que el envejecimiento es un proceso universal,
no ocurre en forma uniforme en los diferentes individuos de
una misma especie, ni tampoco en los distintos órganos de
una misma persona. Es característicamente heterogéneo.
Aún falta mucho por comprender acerca del proceso de envejecimiento
y obviamente estamos lejos de encontrar la «fór¬mula
de la eterna juventud». Teóricamente, la prolongación
de la vida tendría un máximo determinado por la
longevi¬dad de cada especie y parece lógico afirmar
que el secreto de cómo prolongar la vida está en
el arte de aprender cómo no acortarla.
En la práctica, lo que realmente importa es la edad funcional
de la persona, y no su edad cronológica. Es ésta
la que va a indicar su capacidad de autosuficiencia para las
actividades del diario vivir.
Más importante que dar más años a la vida,
es dar más vida a los años, esto es, a fin de cuentas,
aumentar la «calidad de vida».
Escrito
elaborado por Mikel García Iturrioz
Solgar España