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ENVEJECIMIENTO Y CALIDAD DE VIDA

ANTIOXIDANTES VS. RADICALES LIBRES
Indispensables para el funcionamiento del metabolismo aerobio, las oxidaciones desempeñan un papel muy importante sobre los efectos nocivos del envejecimiento.

Nuestro organismo se vale del oxígeno para convertir la energía procedente de la alimentación en una forma utilizable por nuestras células. Durante la evolución, la adquisición de esta capacidad de «quemar sin llama» las calorías alimen¬tarias ha representado un formidable salto cualitativo: gracias a los enzimas contenidos en sus mitocondrias, las células aerobias consiguen un aumento considerable del rendimiento energético de su alimentación. Sin embargo, son estos mis¬mos orgánulos los que dejan escapar una parte del oxígeno activo producido en las reacciones, lo que da lugar a especies extremadamente reactivas. Llamados más comúnmente «radicales libres», estos compuestos «excitados», es decir, con un electrón suelto en la periferia de uno de sus átomos.

El oxígeno molecular, con un aporte energético suficiente, puede adquirir un electrón adicional para dar el anión supe¬róxido (02-), un radical libre que se combina con dos iones de hidrógeno (H+) para dar peróxido de hidrógeno -agua oxigenada- (H202), en contacto con los numerosos iones ferrosos presentes en la célula, esta molécula puede dar, a su vez, dos radicales hidroxilos (OH) muy reactivos.

A fin de volverse estable, el radical libre roba un electrón de una molécula estable (con electrones pares), la cual enton¬ces se vuelve un radical libre. La formación de radicales libres es una reacción en cadena a partir de un radical libre. De este modo, provocan modificaciones irreversibles al nivel de los principales componentes de la célula: ácido desoxirri¬bonucleico (ADN), membranas lipídicas y/o proteínas enzimáticas. Muy sensibles a estos ataques químicos, estos com¬ponentes son partícipes del avance del envejecimiento: los enzimas pierden su actividad, los lípidos membranarios son destruidos y los ácidos nucleicos alterados.

Como otros animales, nosotros utilizamos ciertos compuestos naturales que se comportan como verdaderas trampas moleculares capaces de capturar los radicales libres en circulación. Entre estos compuestos, hay, sobre todo, moléculas de la clase de las vitaminas, principalmente las C y E, que al unirse a los radicales, forman moléculas estables que «secan» la cascada de las reacciones radicalares. Por otra parte, unas enzimas específicas completan estas defensas: la superózido dismutasa cataliza (acelera) la formación de peróxido de hidrógeno; a su vez la catalasa (en medio acuo¬so) y el sistema glutatión-peroxidasa (en medio graso) neutralizan el H202, convirtiéndolo en agua y oxígeno. Todos estos catalizadores biológicos contienen, al nivel de su sitio activo, oligoelementos tales como el selenio, el manganeso, el zinc o el cobre, los cuales, aportados por la alimentación tienen un papel esencial en el sistema antioxidante.

La producción de energía por las mitocondrias varía a lo largo del día, con un pico después de las comidas o el ejercicio físico, períodos de fuerte consumo de oxígeno. Otras situaciones, como la inflamación o la presencia de ciertos conta¬minantes, por ejemplo, los plaguicidas que lleva la alimentación, provocan también la producción de radicales libres. Por tanto, nuestro organismo ha de adaptar en cada instante su producción de antioxidantes: cualquier variación brusca pro¬voca la ruptura del equilibrio y la oxidación de los elementos sensibles de la célula, una situación que es calificada de sobrecarga oxidativa o «estrés oxidante».

La teoría radicalar ofrece la esperanza de una prevención de fácil acceso para algunas de las patologías relacionadas con este «estrés oxidante», ya que un suplemento de antioxidantes naturales podría reducir los riesgos y retrasar el enve¬jecimiento ya que la administración de vitaminas como las C y E ha demostrado prevenir el envejecimiento mitocondrial y, por tanto, podría retrasar el envejecimiento celular.
En 1979, Miquel y Economos fueron los primeros en demostrar que la administración de algunos antioxidantes era capaz de aumentar la vitalidad y la longevidad media de ratones. Posterionnente se observó que la administración de cier¬tos antioxidantes protegía frente al deterioro de la función inmune asociada al envejecimiento.
El sistema nervioso central, por su composición, muy rica en ácidos grasos polünsaturados, de fácil oxidación, es parti¬cularmente sensible, y esta oxidación sería susceptible de provocar la alteración de diversas estructuras nerviosas. Aun¬que, en el hombre, los estudios todavía son muy parciales, se están haciendo ensayos con suplementos de vitamina E administrados para retardar la evolución de enfermedades degenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.
La glutatión peroxidasa es una enzima selenio dependiente que cataliza la reducción del peróxido de hidrógeno o de los lipoperóxidos, utilizando como agente reductor el glutatión reducido (GSH). El glutatión es a su vez un Iripéptido com¬puesto por ácido glutámico, cisteína y glicina. Protege particularmente las grasas y los mensajeros químicos en el cere¬bro (neurotransmisores). Un estudio ha demostrado una correlación entre los niveles bajos de glutatión y una reducción de las neuronas productoras de dopamina, lo que sugiere una posible relación con la enfermedad del Parkinson, la depre¬sión, etc. Existen una serie de suplementos que aumentarán los niveles de GSH: ácido alfa lipoico, NAC, vitamina C y selenio.
Aparte de sus efectos positivos sobre el glutatión, el ácido alta lipoico actúa también como un potente antioxidante. Es liposoluble e hidrosoluble, lo que permite que proporcione su protección antioxidante prácticamente en cualquier punto del organismo.
Cuando se busca un efecto antioxidante mediante la suplementaeión dietética con, por ejemplo, vitaminas C y E, se uti¬lizan dosis que superan por mucho las recomendaciones dietéticas, ya que no se persigue meramente evitar la aparición de enfermedades características de las deficiencias en estas vitaminas, tales como el escorbuto (enfermedad producida por la carencia de vitamina C). ,
En el apartado correspondiente a «Patologías relacionadas con el envejecimiento», se indicarán más específicamente las propiedades de lo distintos suplementos antioxidantes, así como las dosificaciones recomendadas en cada circunstancia.

Escrito elaborado por Mikel García Iturrioz
Solgar España

 

 

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