Las infecciones locales por cándida se caracterizan por unas lesiones semejantes a los eczemas, de tipo eritematoso, exudativas, que producen mucho picor, de diferentes formas y tamaño, también dependiendo de la localización de las mismas.
Un niño sano suele ser muy activo y no acostumbra a estar quieto. A los dos años de edad el niño es muy movido y a los cuatro años, además de activo suele ser ruidoso.