El
Ajo
Puede
prevenir diversas patologías
El ajo es un eficaz antibiótico natural, según un experto "El
jugo fresco de los ajos, es decir, el ajo consumido como nos lo ofrece la naturaleza,
es una fuente de salud y de prevención contra algunas patologías",
ha asegurado Juan José Aracama, endocrino y especialista en Nutrición
y ex-jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Central de la
Cruz Roja de Madrid, que ha participado en la XXVII Edición de la Feria
Internacional del Ajo, celebrada en Las Pedroñeras (Cuenca).
Aracama
explicó que en su composición se encuentran sales minerales,
calcio, hierro, yodo, fósforo y sodio, así como las vitaminas
A, B1, C, B2 y E. También contiene hidratos de carbono, proteínas,
grasas y celulosas. "Todas estas propiedades están más
que demostradas científicamente y son varios elementos activos
de su composición los que les dan sus propiedades curativas".
Esta hortaliza contiene además aceites etéreoafrutados
y alicina, responsable de su aroma concretada en el bulbo, un principio
activo sulfurado de potente acción antibiótica capaz de
inhibir el desarrollo de gérmenes patógenos. En su opinión,
tiene la ventaja añadida de que no conlleva ninguno de los efectos
secundarios de los antibióticos químicos, uno de los cuales
es la destrucción de la flora intestinal. "Al contrario,
actúa en la glucosa gastrointestinal favoreciendo la secreción
de jugos gástricos provocando un aumento de la secreción
biliar, por lo que resulta además un excelente digestivo",
señaló. Los aceites etéreos son altamente volátiles,
lo que les hace disolverse muy fácilmente en la sangre. "Así son
transportados por todos el organismos, lo que les hace actuar en diferentes
frentes por ejemplo, en la presión sanguínea con efectos
de bajar la insulina hipocolesteromiante".
Medio
diente:
La ingestión diaria de medio diente de ajo se asocia a un descenso del
9 por ciento de las concentraciones séricas de colesterol total. "También
disminuye la agregación de plaquetas a modo de anticoagulante natural
y favorece la fluidificación de la sangre. Se consigue así una
reducción de la hipertensión, al provocar una vasodilatación
de los vasos periféricos". Además reduce el envejecimiento
arterial y, por su efecto vasodilatador, relaja las fibras musculares, con
lo que atenúa la arterioesclerosis y previene afecciones como la trombosis
o el infarto.
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