Mostaza negra
(Brasica nigra)

Descripción
Planta de desarrollo anual cuyo origen se encuentra en el Lejano Oriente, aunque se ha aclimatado muy fácilmente a nuestras latitudes; en la actualidad su cultivo es muy corriente así como su desarrollo de tipo silvestre, abundando en terrenos incultos y barbechos, sobre todo en el norte del país.
Como características propias podemos mencionar que posee la parte inferior de la planta cubierta de cierto vello que desaparece a medida que se aleja de la base.
Las hojas inferiores están muy divididas y poseen un lóbulo en su terminación bastante más grande que los anteriores.

Aplicación
La sinigrina es el componente principal de las semillas de mostaza negra que, tras sufrir una hidrólisis, se transforma en lo que habitualmente se denomina esencia de mostaza; ésta contiene isotiocianato de alilo, responsable de su acción extremadamente rubefaciente. Esta acción ve disminuidos sus efectos, en parte, por la presencia de mucílago, que también se encuentra patente en la esencia de mostaza. Habitualmente se emplea de forma tópica, en problemas reumáticos, afecciones respiratorias, problemas menstruales y neuralgias. No se debe dejar en contacto con la piel más de quince minutos ya que puede ocasionar ulceraciones.
Esta planta nunca se debe emplear por vía oral porque habitualmente provoca procesos de gastroenteritis y convulsiones, llegando a desencadenar incluso la muerte por colapso cardio-respiratorio.

Administración.
Siempre en uso externo.
.- Baño. Se añaden 150 gramos de harina de mostaza en un saquito que se introduce en una bañera con agua caliente. Popularmente se ha venido empleando contra la parálisis motora.
.- Pediluvio. Es un baño de pies que se realiza añadiendo 25 gramos de la harina de mostaza a un litro de agua; se emplea popularmente para combatir casos de neuralgias.
.- Cataplasma. Se prepara una mezcla de harina de mostaza diluida en agua a 40°C junto con tres partes de harina de linaza. Se emplea en afecciones de vías respiratorias y problemas reumáticos, envueltas en gasa.

Floración
Florece en mayo, dando lugar a unas florecillas amarillas con cuatro pétalos que tras su fecundación proporcionan unos frutos, denominados botánicamente silicuas, de forma alargada y dimensiones que no exceden los dos centímetros de largo, con una sección cuadrada. El extremo tiene forma puntiaguda y en su interior encontramos las semillas, de tamaño muy pequeño, que son la parte que se emplea de esta planta. Sus dimensiones nunca exceden el centímetro y medio; son redondas y de color parduzco.
La recolección se efectúa en verano, antes de que se produzca la total maduración del fruto, ya que en caso contrario éste se abrirá y esparcirá las semillas por el terreno, lo que hará imposible su recuperación.
Para no mermar la calidad del producto el secado se deberá efectuar en ausencia de humedad.