Lavanda
(Lavandula officinalis)
Descripción:
Planta perenne, leñosa, que todos los años renueva los
vástagos herbáceos que pueden llegar a medir 40 centímetros
de altura. Las hojas, alargadas y finas, se distribuyen opuestas sobre
el tallo.
Las flores de color azul que se disponen en la extremidad del tallo
son muy aromáticas y proporcionan un olor característico.
Su cultivo es bastante fácil y se puede realizar tanto por medio
de semillas como de esquejes, siendo éstos últimos los
más recomendados, pues así nos aseguramos que la nueva
planta posea exactamente el mismo olor que la planta original.
Aplicación:
La esencia de lavanda puede producir alergias en individuos sensibles,
en los que puede llegar a provocar una excitación del sistema
nervioso central. Por otra parte, si se administra por vía
oral, puede dar lugar a un efecto anestésico general, con
los peligros que esto conlleva.
Se emplea como sedante, antiepiléptico, carminativo, diurético,
espasmolítico y cicatrizante.
Administración:
.- En infusión. Treinta gramos de la sumidad florida por litro, para
tomar después de las principales comidas.
.- Inhalaciones húmedas. 5 a 10 gotas de esencia por cada 50 cm³ del
preparado.
.- Aerosoles. 1 gramo por cada 50 cm³ de preparado; se procederá previamente
a la comprobación de la no existencia de alergias, aplicándolo
durante 15 segundos y esperando un máximo de treinta minutos para confirmar
la no existencia de reacción alérgica a la lavanda.
.- Decocción. 30 a 50 gramos de la sumidad florida en un litro de agua,
durante diez minutos; aplicarlo después de forma tópica mediante
compresas o realizando lavados, irrigaciones... según la zona a tratar.
.- Maceración oleosa. 30 gramos de la sumidad florida en aceite de
oliva, dejándolo dos horas al baño María, y hasta un día
de maceración. Se emplea contra el eccema seco.
.- Alcoholato. Se procede a la maceración del mismo peso de sumidad
florida fresca que de alcohol de 96°; filtrando posteriormente esta solución
y exprimiendo el residuo que queda de esta operación, se consigue el
alcoholato.
Floración y
recolección:
La floración se produce en verano.
Para la recolección se deberá contar con una planta de
al menos dos años, y proceder a la misma cuando las flores se
hayan abierto, ya que la parte a recolectar es la sumidad florida; así que
lo óptimo es hacerlo un día soleado y bien entrada la mañana.
Es también muy importante, al efectuar la recolección,
el recoger solo la sumidad florida, sin dañar el resto de la planta,
ya que al ser perenne y estar lignificada se facilita la regeneración
y así al año siguiente podremos volver a aprovechar la
misma planta. Como en su esencia posee componentes alcohólicos
como el linalol, geraniol y borneol, el secado se debe efectuar a la
sombra y siempre a una temperatura inferior a los 35ºC, pues en
caso contrario se evaporarían estos alcoholes, con lo que se perdería
la actividad terapéutica del producto así obtenido. Para
su perfecta conservación, se procederá a guardarlo en latas
bien cerradas.