Hierba
Cuajo
(Cynara
cardunculus)
Descripción:
El cardo es una planta herbácea, de tallo gigantesco, erguido
y densamente cubierto de hojas espinosas y lanceoladas. Las hojas son
lisas en la cara superior, volviéndose tomentosas en la cara inferior.
Los tallos rematan en globulosas cabezuelas que parecen pequeñas
alcachofas espinosas, de flores azules.
La planta es originaria de la cuenca mediterránea y era muy conocida
y apreciada por griegos y romanos por sus propiedades culinarias. El
cardo se ha utilizado en la alimentación humana desde hace mucho
tiempo y según algunos resulta incluso más sabroso que
la propia alcachofa, de la cual es pariente próximo.
Aplicación:
En el cardo podemos encontrar flavonoides, ácido clorogénico,
un jugo amargo llamado cinarina, sales de potasio y un polímero
que por hidrólisis libera fructosa. También se ha comprobado
la presencia de fermento Lab o quimosina, capaz de cuajar la leche. Pero,
por lo que más se aprecia el cardo, es por ser un excelente alimento
dietético para aquellas personas que no toleran bien la fécula,
sobre todo para los diabéticos.
Otras propiedades que se le atribuyen son como colerético, colagogo,
diurético y hepatoprotector. Se emplea con éxito contra
la ictericia, así como en cualquier enfermedad de las vías
biliares. También se utiliza como hierba de cuajo, por el fermento
Lab, empleándose mucho en la fabricación de quesos. Para
la preparación del cuajo, la parte utilizada es la flor, que
debe cortarse cuando se abre la alcachofilla; posteriormente se deseca
a la sombra y se guarda herméticamente.
En general, la mejor manera de aprovechar las virtudes del cardo es comiéndolo
en cualquiera de las múltiples preparaciones que existen, incluso
crudo. Es un alimento muy agradecido, capaz de adquirir el sabor que
se le quiera dar. Según la leyenda, Enrique VIII era un gran apasionado
del cardo, hasta tal punto que lo degustaba a todas horas, con una pasión
desproporcionada. Otra agradable manera de ingerir esta planta es en
forma de bebidas amargas y licores.
Administración:
.- Decocción. Por cada taza se emplea una cucharada grande de hojas
de cardo desecadas y troceadas. Se mantiene el agua hirviendo durante 10 minutos.
La dosis es de 2 ó 3 tazas al día, después de las comidas.
.- Uso del cardo como cuajo. Como hemos comentado previamente, se emplean las
flores, que se ponen a macerar en agua durante unas cuantas horas; pasado
este tiempo se filtra el agua y se añade sobre la leche, calentada a
no más de 40°C. Luego se remueve para que se mezcle bien la leche
con el agua y se deja reposar para que cuaje.
Floración y
recolección:
El cardo florece en verano. Al ser una planta de cultivo, es fácil
encontrarla en cualquier zona del país, pudiendo haber distintas
floraciones en función de la zona en que se encuentre. De la recolección
interesa, para uso terapéutico, las hojas, que se suelen recoger
a mano en la época de plena floración; posteriormente se
ponen a secar extendidas sobre cañizos y a la sombra. En algunas
zonas el secado se realiza en secaderos, no sobrepasando los 40ºC.
Para consumo humano se recogen las pencas.