Gordolobo
(Verbascum
thapsus)
Descripción:
Arbusto que, en buenas condiciones, llega a alcanzar hasta el metro y
medio de altura. Durante el primer año de cultivo aparece
un rosetón de hojas a ras del suelo, de donde sale el tallo
propiamente dicho al segundo año de vida; de éste salen
a su vez hojas de forma ovalada y con los bordes dentados, que aparecen
recubiertas de una vellosidad llamada borra; es bastante espesa y
da una coloración blanca o amarillenta.
Para su perfecto desarrollo su mejor ambiente lo constituyen los lugares
pedregosos, zonas rurales y proximidades de montañas, siendo por
ello más habitual en la zona norte del país.
Aplicación:
Contiene gran cantidad de mucílago, saponinas triterpénicas,
carotenoides, flavonoides, taninos, trazas de aceite esencial y harpagósido.
Se emplea como expectorante, antitusígeno, balsámico
y antiinflamatorio. Por lo tanto está indicado en afecciones
respiratorias como faringitis, bronquitis y asma.
Además, por su alto contenido en mucílago está asimismo
recomendado para regularizar el tránsito intestinal.
Su acción antiinflamatoria le confiere cualidades de óptimo
efecto en casos de piel erosionada, quemaduras y hemorroides.
Administración:
.- Infusión de las flores. Se añaden tres gramos de flores
secas en 250 ml de agua ya hervida, dejándolo en contacto durante diez
minutos; una vez transcurrido este tiempo, se filtra con un colador de algodón
que sea capaz de retener los estambres, ya que estos pueden provocar tos
irritativa.
Se puede tomar antes de las tres principales comidas del día.
.- Decocción. Se añaden 80 gramos de flores y hojas en un
litro de agua hirviente, dejándolo a esta temperatura durante diez minutos;
a continuación se filtra y se deja atemperar, para efectuar lavados
de heridas y para emplear en forma de enema en casos de diarrea.
Floración y
recolección:
Las flores, de color amarillo-blanquecino, cuentan con la peculiaridad
de poseer el cáliz y la corola soldados en una sola pieza
y divididos ambos en cinco lóbulos. Se localizan en la parte final
del tallo, formando racimos largos y compactos. La época idónea
para contemplar las flores comprende los meses de mayo a octubre.
La recolección se realiza en la época de floración,
cuando se abren las flores, lo que sucede a media mañana. El
secado se efectuará lo más rápidamente posible,
aprovechando los rayos solares pero evitando la presencia del viento
en cualquier caso. Para mejorar el proceso se coloca la muestra sobre
papeles de periódico que absorben la humedad, a la vez que evitan
el oscurecimiento de las flores, hecho que indica la pérdida de
gran parte de su actividad.
Debe almacenarse en frascos color topacio- con lo que se evita el efecto
nocivo de la luz sobre la muestra- y herméticamente cerrados,
para evitar que la humedad del ambiente pueda alterarlo.