Genciana
(Gentiana lutea)
Descripción
Planta que da nombre a una familia que reúne a más de
ochocientas especies que generalmente se desarrollan en países
de clima templado. Concretamente, la genciana -que es la planta que aquí nos
ocupa- puede llegar a alcanzar casi los dos metros de altura; tiene una
raíz carnosa, con ramificaciones, gruesa y de color amarillento,
gracias a la cual se mantiene la vitalidad de esta planta durante los
inviernos, en los que el resto de la planta se seca para volver a revivir
de nuevo en primavera.
Las hojas se hallan enfrentadas entre sí, su tamaño es
excepcionalmente grande -pueden llegar a medir hasta cuarenta centímetros-
y su forma es ovalada; en la unión con el tallo abrazan a éste,
formando una especie de vaina.
Aplicación
La raíz contiene principios amargos como gancriopicrina, que
actúa como aperitivo y digestivo, pues es capaz de facilitar
la motilidad gástrica y estimular las secreciones del estómago
y del hígado. Su empleo es apreciado en casos de inapetencias
y digestiones lentas.
Contiene alcaloides como la genciamina, importante antipirético
que se emplea para combatir fiebres.
También tiene lípidos, con acción antiinflamatoria
y cicatrizante, por lo que se aplica en heridas y en situaciones que
cursan con niveles altos de ácido úrico (gota) y reumatismos.
En procesos de convalecencia también se emplea por su facultad
de aumentar el número de glóbulos blancos.
Su utilización en caso de madres lactantes debe evitarse, ya que
los principios amargos pasan a la leche.
Administración.
.- Vino de genciana. Se añaden treinta gramos de raíz de genciana
a un litro de vino blanco, dejándolo macerar durante diez días.
La posología es de una copita antes de las comidas, lo que facilita
la digestión lenta y mejora la inapetencia.
Floración y
recolección
La floración se produce en los meses de junio y agosto, con la
aparición de unas flores en las conjunciones de las hojas
de la parte superior del tallo, que dan lugar a la formación
de ramilletes de flores en número variable pero nunca superior
a diez. Presentan una corola de color amarillo, que es única,
pero con unas denticiones bastante profundas que forman más de
cinco falsos pétalos, cuyo número coincide con el de
los estambres.
Para proceder a su recolección hay que esperar al final del verano
o ya en otoño, procediendo a recolectar la raíz. Para
que el proceso se lleve a cabo en buenas condiciones se deberá limpiar
bien la tierra que queda adherida a la raíz, cortando ésta
en rodajas y extendiéndola en una superficie en capas delgadas;
de esta forma se acelera el proceso de secado y se evitan fermentaciones
que dan un color rojizo al producto, en cuyo caso queda inutilizado para
su posterior empleo.
Se almacena en recipientes bien cerrados y en lugar seco, ya que debido
a su alta higroscopicidad se deteriora fácilmente si existe humedad.