Consuelda
(Symphitum
officinale)
Descripción:
La consuelda es una hierba vivaz, de 60-100 cm de altura, provista de
un rizoma en forma de remolacha, con raíces negras ramificadas
del grosor de un dedo. El tallo es recto, anguloso, cerdoso y coriáceo,
con ramificaciones en la parte superior. Las hojas son alternas,
de forma entre oval y lanceolada y se estrechan a la altura del peciolo.
Las flores son regulares, colgantes y pedunculadas; se encuentran
formando cimas muy apretadas en el extremo de las ramas. El cáliz
tiene forma de embudo.
Se cría en zonas muy concretas del pirineo como el valle de Arán.
También es posible encontrarlo en cultivos abandonados, orillas
de ríos y terrenos pantanosos.
Aplicación:
La raíz contiene resinas, gomas, fécula, abundante mucílago,
pequeñas cantidades de esencia, colina, asparagina y una importante
cantidad de alantoína; esta última es una sustancia blanca,
cristalizable, que se presenta en muchas partes -principalmente como
producto de excreción (en la orina)- del metabolismo de importantes
compuestos de los mamíferos, pero no en el hombre ni en los monos
superiores. Hace mucho tiempo ya que se utilizó este compuesto
para activar y fomentar la formación de epitelio de heridas
y úlceras. Parece que esto se relaciona con la propiedad que tiene
esta planta de activar el desarrollo de las levaduras y otros hongos,
así como de algunas bacterias. Se pensó que si podía
promover este crecimiento, también podría activar la formación
de nuevas células, incluso en los tejidos del cuerpo humano. Actualmente
se preconiza el empleo de la alantoína con diversos antibióticos
y bacteriostáticos para conseguir la más rápida
proliferación de las células sanas junto con la eliminación
de los gérmenes infectantes.
La consuelda está especialmente indicada en heridas, escoceduras, úlceras
cutáneas y gástricas, eccemas, quemaduras, prurito y grietas
de los senos. Es importante advertir que su uso debe limitarse a la forma
tópica, pues el uso prolongado por vía interna es peligroso
ya que contiene alcaloides muy peligrosos para el hígado, que
pueden llegar a dañarlo de forma crónica.
Administración:
.- Infusión. Según algunos autores, es la única forma
de administrar esta planta de manera eficaz. Se prepara con 100 g de la planta
que se añaden a un litro de agua hirviendo; posteriormente se deja en
maceración durante un par de horas. El cocimiento no resulta aprovechable
ya que el mucílago y el tanino contenidos en la raíz forman
un precipitado inutilizable.
.- Raíz fresca rallada. Se aplica en forma de cataplasma directamente
sobre la zona a tratar.
No hay que olvidar que esta planta debe usarse solo externamente y siempre
bajo la supervisión de personal especializado.
Floración y
recolección:
Florece entre mayo y julio, dependiendo de la zona donde se encuentre.
De la recolección interesa principalmente la raíz: debe
recogerse cuando la planta está seca, en otoño o primavera,
ya que si esperamos a que eche brotes nuevos disminuye la concentración
en principios activos. Una vez desenterrada la raíz, se lava,
se corta a lo largo y se seca a temperatura moderada; luego se conserva
en recipientes herméticos, porque la humedad echa a perder la
raíz.