Cerezo
(Prunus
avium)
Descripción:
El cerezo en un árbol elegante, que puede alcanzar hasta 15 m
de altura. Cuando es joven presenta una corteza lisa y grisácea,
que se irá volviendo rugosa y resquebrajada al hacerse mayor.
Las hojas son ovaladas, con vello en el envés y doblemente dentadas
en los bordes; se caen en invierno, volviendo a salir al año siguiente.
Las flores son hermafroditas y se encuentran agrupadas en umbelas
sin un pedúnculo común. El fruto es la exquisita cereza,
técnicamente llamada drupa; es de color más o menos rojo,
de carne firme, jugosa y dulce al paladar.
El cerezo se cría silvestre por todo el territorio y es cultivado
por lo sabroso de sus frutos, existiendo muchas variedades.
Aplicación:
Como hemos mencionado anteriormente, existen infinidad de variedades
de cereza, por lo que la composición cambia de unas a otras.
En general, se puede decir que son muy ricas en azúcar invertido.
También contienen pequeñas cantidades de ácido
salicílico, materias tánicas, pectinas y un colorante
rojo llamado queracianina. Asimismo, aparecen algunas sales potásicas.
En las semillas se encuentra un aceite graso, trazas de esencia
y algunos ácidos tóxicos como el cianhídrico.
La composición de las cerezas ácidas es semejante,
con un aumento de la concentración de algunos ácidos
orgánicos.
Como alimento, las cerezas son muy sanas y digestivas. Es una fruta propia
del comienzo de verano, apetecible a cualquier hora del día. Algunos
autores la recomiendan especialmente en "tragones" insaciables,
que podrán tomar cuantas quieran sin experimentar mas efecto que
una ligera diarrea. En cuanto a sus virtudes medicinales, cabe destacar
un marcado efecto diurético, en parte por las sales minerales,
ricas en potasio, y en parte por los flavonoides. Los derivados salicílicos
le confieren al cerezo propiedades febrífugas, analgésicas
y antirreumáticas. Además, tiene un suave efecto laxante,
que se acrecienta en función de la dosis.
Antiguamente se empleaban las semillas de cerezo, hasta que el creciente
número de intoxicaciones llevó a pensar que podían
ser tóxicas. Como hemos comentado, contienen ácido cianhídrico.
La resina del árbol, diluida con vinagre, se utilizó para
curar erupciones cutáneas gracias a sus propiedades bactericidas.
Las abejas se aprovechan de esta resina utilizándola como cemento
para taponar las fisuras de los panales.
Administración:
De este árbol lo lógico es aprovechar sus exquisitos frutos,
recién cogidos, en mermelada o en forma de aguardiente. No obstante,
existen algunas preparaciones caseras, como vamos a ver a continuación.
.- Tisana. A partir de los rabillos de las cerezas, se cogen 30 g y se hierven
en un litro de agua. De esta tisana conviene beber en abundancia, hasta conseguir
un efecto diurético acentuado.
.- Extracto. De 20-30 gotas, cuatro veces al día..
Floración y
recolección:
El cerezo florece a partir de marzo y hasta junio en comarcas más
abrigadas. Los frutos están listos para comer a partir de mediados
de junio. La medicina popular utiliza los pedúnculos de los
frutos, que se recogen y secan con calor moderado para evitar alteraciones
de color.