Arándano
(Vacillium mirtilus)
Descripción:
El arándano es una pequeña mata que no suele alcanzar
los tres palmos de altura. Tiene ramas rastreras de las que nacen tallos
angulosos verdes muy ramificados y cubiertos de hojas alternas, ovales
y caducas. Las flores nacen aisladas y tienen forma de vesícula,
entre verdosas y rosáceas. Los frutos son bayas azules.
Se cría formando extensas colonias en los bosques y brezales de
tierras sin cal, sobre todo en las montañas de la mitad septentrional
de la Península. Sus propiedades astringentes se conocen desde
la Edad Media, siendo ampliamente utilizado como antidiarreico general.
Aplicación:
En cuanto a sus propiedades, podemos decir que es una planta muy astringente,
que además tiene virtudes como antiséptico y antidiabético,
aunque esta última propiedad todavía se discute. En
medicina popular se ha empleado contra múltiples dolencias,
aunque en la mayoría de los casos sin fundamento. Sí se
sabe que las hojas ejercen una acción astringente, antidiarreica
y antiséptica, posiblemente debido a la presencia de taninos
catéquicos. En cuanto a los frutos, poseen acción
antiinflamatoria, antihemorrágica y acción vitamina
P, esto es, mejoran la microcirculación, aumentan la resistencia
y controlan la permeabilidad capilar. Se sabe que contribuyen a la
regeneración del sistema vascular de la retina, aumentando
la agudeza visual. El arándano está absolutamente indicado
en varices, hemorroides, edemas por insuficiencia venosa, fragilidad
capilar y diarreas -todo esto en cuanto al fruto. Las hojas se emplean
para curar diarreas y en caso de diabetes. Externamente, se puede
aplicar en micosis superficiales (infecciones por hongos) eccemas
y estomatitis.
Administración:
.- Infusión. A partir de las hojas. Se añade una
cucharada pequeña de hojas troceadas a una taza de agua hirviendo.
Se pueden tomar 3 ó 4 tazas al día.
.- Decocción. Igual que la infusión, pero dejando hervir
el agua con las hojas durante 5 minutos.
Con los frutos se puede hacer igualmente infusión y decocción.
Pero la mejor manera de administrarlos es solos, recién arrancados
del arbusto. Si se quiere se puede añadir azúcar. En algunos
países de Europa central se añade cantidad de azúcar
suficiente para que se produzca una lenta fermentación; de esta
manera se prepara el vino de arándanos.
En cualquier farmacia se encuentra esta planta en múltiples formas
farmacéuticas.
Floración
y recolección:
Florece de abril a junio, madurando sus frutos bien entrado el verano.
De interés médico son sus hojas y frutos: las hojas
deben recogerse cuando la planta alcanza su máximo desarrollo;
los frutos se recolectan un poco más tarde, cuando ya han adquirido
el color azulado, casi negro, señal de que ya están maduros.
Es importante recoger las hojas sin dañarlas para que no oscurezcan
durante el proceso de secado, que se debe hacer lo más pronto
posible. Los frutos, de sabor agridulce y muy ricos en vitamina C, se
pueden comer recién recolectados.