Anís
Verde
(Pimpinella anisum)
Descripción:
El anís es una planta herbácea anual que puede llegar
a los 60-80 cm de altura, si las condiciones del terreno lo permiten.
Posee un tallo cilíndrico, erguido y ramificado en lo alto;
las pequeñas flores blancas se agrupan en una umbela compuesta.
Es una planta originaria de Oriente, traída por los árabes
a España y demás países mediterráneos. En
nuestra Península se cultiva a gran escala, siendo nuestro país
uno de los primeros productores de fruto de anís. En menor cuantía,
se cultiva también en Italia, Turquía y Bulgaria, así como
en otros países del área mediterránea.
Aplicación:
El anís es una de las plantas medicinales más antiguas
del mundo. Existen pruebas que demuestran que el anís ya se cultivaba
2000 años antes de Cristo, en Egipto; y en Grecia se empleaba
habitualmente como especia y planta medicinal.
De su composición cabe decir que contiene un 2-3% de esencia en
sus frutos, cantidad que puede aumentar hasta un 6% en casos excepcionales.
Esa esencia se compone principalmente de una sustancia llamada anetol,
que es la que le confiere su olor característico.
Además podemos encontrar -también en su esencia- albúminas,
diversos azúcares y ácidos orgánicos. Todos estos
componentes confieren al anís varias virtudes, entre las que podemos
destacar, sobre todo, el que se trata de un buen expectorante, que
facilita la expulsión de gases y que actúa como un excelente
tónico estomacal. Además de todo esto, se sabe que aumenta
la secreción de la leche en la mujer y en los animales, contando
también con propiedades reguladoras de las funciones menstruales.
Así pues, esta planta está indicada en casos de inapetencia,
espasmos gastrointestinales, meteorismo, mal aliento, catarros, bronquitis,
lactancia y menstruaciones irregulares.
Es importante recordar que la esencia de esta planta puede resultar tóxica
si se administra en grandes dosis, por lo que la dosis habrá de
ajustarse a lo que prescriba el médico.
Administración:
.- Infusión. Con una cucharadita de fruto de anís
en una taza de agua hirviendo. Esta infusión se debe tomar en
caliente; si se quiere, se puede reforzar con un poquito de tintura de
anís.
.- Esencia de anís. De 1 a 4 gotas de la esencia, que pueden añadirse
a un terrón de azúcar. Se puede repetir la dosis después
de las 3 principales comidas.
.- Tintura de anís. Se macera el fruto de anís en alcohol
de 70° durante 10 días. Apurado el tiempo, se filtra y se conserva
el líquido en frasco cuentagotas.
La planta también sirve para preparar una de las bebidas más
tradicionales de nuestro país, que es el licor de anís, así como
aguardientes anisados y otros licores obtenidos por destilación
o simplemente por maceración.
Floración
y recolección:
El anís florece a partir de junio. Es una planta que necesita
del clima mediterráneo: mucho sol, poca humedad y no demasiado
frío. De la recolección lo que interesa son los frutos,
que se recogen a gran escala y normalmente por procesos mecánicos,
para posteriormente dejarlos secar y que terminen de madurar en pleno
campo; seguidamente se sacuden y se someten a un secado más severo.
Es importante conservar los frutos, ya secos, en recipientes herméticos,
pues la humedad los puede estropear.