Descripción
Planta herbácea de porte robusto, perteneciente a la familia
de las umbelíferas. En terrenos apropiados puede alcanzar los
2 m de altura; el tallo grueso, muy ramificado, remata en una gran
umbela compuesta, con flores blancas o ligeramente verdosas. Si se
estruja, despide un agradable olor. La planta es originaria del norte
de Europa, desde Alemania hacia arriba. En la Península no se
encuentra esta especie sino la angélica silvestris, que aparece
en zonas próximas al Pirineo; pero ésta última
no posee las propiedades medicinales de aquélla.
Aplicaciones
Toda la planta contiene una esencia, cuya composición varía
un poco en función de la parte de la hierba que escojamos. Además
de la esencia aparecen resinas, ceras, materias tánicas, gran
cantidad de almidón y una cumarina llamada angelicina.
Es una hierba que destaca por su virtud estomacal: estimula la secreción
de jugos gástricos y es muy útil contra la dispepsia,
así como para abrir el apetito. También tiene propiedades
diuréticas y expectorantes. La cumarina, por su parte, tiene
un fuerte efecto sedante.
Al no ser una planta mediterránea fue completamente desconocida
entre nosotros durante mucho tiempo. Al principio se le dio un uso
comestible, como verdura, sobre todo en los conventos; a partir del
siglo XVIII empezó a adquirir fama, usándose principalmente
en la fabricación de todo tipo de licores estomacales.
Administración
Antes de nada, es conveniente advertir que la esencia puede resultar
bastante tóxica ingerida en altas cantidades. Además,
la planta fresca puede producir problemas de fotosensibilización
en determinadas personas. Por tanto, su uso debe estar sujeto
a control médico.
.- Infusión. 25 g de raíz en un litro de agua; una
vez fría y colada se bebe en tacitas durante el día.
.- Licores, vinos, elixires. Tanto con las hojas como con los frutos
se preparan todo tipo de bebidas estomacales, de las cuales se toma
un pequeño vaso después de las comidas.
Floración
La planta florece a partir del mes de abril y poco más tarde
ya tiene los frutos maduros. Desde el punto de vista medicinal son
interesantes tanto el fruto como las hojas y el tallo subterráneo.
La raíz se arranca cuando la planta todavía no se ha
floreado y no se le han quitado las hojas; una vez arrancada, se corta
en pedazos y se pone a secar. Los frutos se recogen bien maduros, cuando
ya están a punto de caer. Con las hojas hay que tener un cuidado
especial, pues morfológicamente son muy parecidas a las hojas
de la venenosa cicuta; por ello, si al recolectar no está totalmente
seguro de lo que hace, es mejor que consulte con personal especializado
o, aún mejor, que las adquiera a través de los canales
autorizados de venta, como son las farmacias y herbolarios.