El Sésamo
(La
semilla de la alegría)
Desde hace miles de años, el sésamo entra en la preparación
de numerosos medicamentos destinados a la reconstitución de las células.
En la China y en la India se le considera como el alimento-medicamento más
notable.
El sésamo es muy rico en lecitina, más aún que la soja,
que algunos consideran como el vegetal más rico en esta sustancia. La
lecitina es una grasa fosforada que contiene nitrógeno y tiene la propiedad
de ayudar a la elaboración de hormonas sexuales. Es por ello, un factor
de juventud y un alimento excelente para los nervios y el cerebro.
El cerebro normalmente constituido contiene un 28% de lecitina. Numerosas personas
registran carencia de esta sustancia. Todos quienes tienen dificultades de memoria
o han de efectuar grandes esfuerzos mentales se beneficiarán consumiendo
diariamente sésamo. Asimismo, quienes sufren depresión nerviosa,
simpatocotonía y vagotonía.
Al ser muy rico en lecitina y ácidos grasos poliinsaturados, el sésamo
contribuye de manera decisiva a favorecer la digestión de las grasas y
a evitar la acumulación del colesterol en las arterias. Por lo tanto,
es un factor importante contra la arteriosclerosis y la acumulación de
cuerpos grasos en el organismo.
Hay que señalar, además, la vitamina F, la vitamina E (de la fecundación),
la vitamina B (antineurítica) y los minerales tales como calcio, hierro,
magnesio, sílice, cromo, cobre, etc., contenidos en el sésamo,
que hacen de él un alimento de protección y revitalización.
En las proteínas de este grano oleaginoso (20% de su peso) se encuentran
unos 15 aminoácidos.
Es asimismo muy recomendable para los bebés, a razón de una cucharadita
(en forma de puré), mezclada en la papilla o en el biberón. Los
bebés se benefician particularmente de las blobulinas de esta semilla,
rica en ácido glutámico, que favorece la formación de anticuerpos.
Por otra parte, sus aminoácidos, portadores de azufre, como la lisina,
favorecen el crecimiento regular del recién nacido.
Forma de tomarlo: Para su máxima efectividad, se recomienda tomarlo crudo,
añadido a purés, sopas, papillas, mezclado con miel, aliñando
ensaladas, etc. Hay que tener en cuenta que los fosfolípidos que contiene
la semilla de sésamo, se destruyen a partir de los 60ºC
