PORQUE ALGO TAN SENCILLO RESULTA TAN DIFÍCIL

Es habitual la utilización de los términos nutrición y alimentación indistintamente y es frecuente la confusión entre estos dos conceptos. Posiblemente esto es debido a que se percibe el alimento como un todo y no se entiende que un solo alimento nos aporte distintos nutrientes.

La alimentación es una acción voluntaria y consciente que se basa en la introducción de alimentos en el organismo y por lo tanto finaliza cuando el alimento ya está en la boca. Es precisamente aquí donde empieza la nutrición que constituye un conjunto de procesos involuntarios e inconscientes mediante los cuales el organismo utiliza, transforma y metaboliza los distintos nutrientes (que nos son aportados por los alimentos) para construir, mantener y reparar nuestro propio organismo. Por lo tanto podríamos afirmar de que cada persona se alimenta de modo distinto pero todos nos nutrimos de la misma forma. Por esto es tan importante el hecho de escoger los alimentos, el momento y las cantidades adecuadas para podernos nutrir lo mejor posible en función de nuestros distintos condicionantes (actividad física, edad…).

Alimentación y nutrición son dos conceptos que, aunque sean distintos, están íntimamente relacionados y esto comporta la necesidad de abordar la nutrición desde una perspectiva global e integrada.

Por ello existen unas guías alimentarías (cada país dispone de las suyas propias, en función de sus hábitos y costumbres) la finalidad de las cuales es promover el cambio de hábitos alimentarios saludables entre la población y por esto se han consensuado una serie de recomendaciones que principalmente remarcan una clasificación de los distintos grupos de alimentos y las raciones que corresponden a cada uno de estos grupos. Toda clasificación requiere una operación intelectual de tipo lógico asociada al hecho de distribuir, encasillar y organizar en función de las propiedades nutritivas de los alimentos y por lo tanto, poderse agrupar.

Estas guías, para que tengan el efecto deseado, tienen que ser de todas las alternativas, las más fáciles y cómodas de llevar a cabo para que se empiecen a dar los cambios deseados. Esto no es fácil, y menos aún cuando las estadísticas indican que cada vez más, nos estamos alejando de un patrón de consumo saludable (dieta mediterránea).

Por lo tanto, de todas las reflexiones anteriores, la más importante es que tenemos que seguir avanzando en el trabajo de investigación conjunta entre los profesionales de la nutrición y el campo de la enseñanza para desarrollar una educación alimentaria nutricional basada en el pensamiento y el comportamiento de la gente.

Eloi Guijarro Baucells
elogui10@hotmail.com