El
equilibrio Omega-6/ Omega-3 y las Prostaglandines (PGE´s)
Los ácidos grasos poli insaturados Omega-6 (ácido Linoleico)
y Omega-3 (ácido alfa-linolénico ) son esenciales para
nuestro cuerpo. Es decir, nuestro cuerpo no puede sintetizarlos por si
mismo y si no los ofrecemos a través de la dieta aparecen síntomas
de mala nutrición que pueden llevar hasta la muerte. Los ácidos
grasos EPA y DHA (ambos Omega-3) son “semi esenciales”. Nuestro
cuerpo puede sintetizarlos a través del ácido alfa-linolénico
(Omega-3), pero la cantidad que conseguiremos por esta vía, normalmente,
no es suficiente para satisfacer la demanda de nuestro organismo. Las
personas mayores necesitan aún más Omega-3 en su dieta
porqué con el tiempo su cuerpo va perdiendo la eficacia en convertir
el alfa-linolénico en EPA y DHA.
Nuestro cuerpo
convierte ambos grupos de ácidos grasos poli insaturados
(Omega-6 y Omega-3) en sustancias parecidas a hormonas con el nombre
de PROSTAGLANDINAS (PGE-1, PGE-2 y PGE-3). Estas Prostaglandinas juegan
un papel importante en el funcionamiento de cada célula y de cada órgano
de nuestro cuerpo. Esto explica porqué los ácidos grasos
poli insaturados tienen tantos efectos diferentes sobre nuestro cuerpo
y nuestro bienestar.
Los ácidos grasos Omega-6 son muy importantes para nuestra vida
y salud porqué nuestro cuerpo convierte una parte importante de
ellos en las prostaglandines PGE-1. Sin los PGE-1 no podríamos
vivir. Pero si ofrecemos demasiado Omega-6 y poco Omega-3 a nuestro cuerpo,
el exceso de Omega-6 se convierte en las prostaglandinas PGE-2, los cuales
inhiben las actuaciones protectivas de PGE-1 y por lo tanto representan
un gran problema para nuestra salud.
El famoso
médico Theoprastus von Hohenheim (“Paracelsus”,
1493/4 - 1541) ya sabía y apuntó en uno de sus numerosos
libros de medicina: “….todo es veneno, sólo la cantidad
determina si algo es venenoso o no….”.
Los ácidos grasos Omega-3 en nuestra dieta tienen un papel muy
importante por varias razones. Una parte de ellos se convierte en las
prostaglandinas PGE-3 las cuales controlan la formación de los
PGE-2 asegurando de esta manera el buen funcionamiento de la PGE-1.
Conociendo
esta relación entre los PGE-1, PGE-2 y PGE-3 se explica
la importancia de mantener el equilibrio natural entre Omega-6
/ Omega-3 de 1 / 1 y también la necesidad de suplementar nuestra dieta diaria
con Omega-3 para compensar el excesso de grasas saturadas y Omega-6 que
aporta nuestra dieta moderna.
PUR3 es el
suplemento alimentario ideal para conseguir esto por su alta concentración en ácidos grasos Omega-3, por no tener grasas
saturadas y tener, sólo, una muy pequeña cantidad de ácidos
grasos Omega-6.
Con
sólo 2 cápsulas PUR3 por día se consigue una
corrección importante en el equilibrio entre Omega-6 y Omega-3.
¿Cuánto Omega-6 y Omega-3 necesitamos por día?
#
Omega-3, origen vegetal (alfa-Linolénico,
18:3n3) : 2.200 mg / d
#
Omega-3, origen animal (EPA, DPA, DHA) : 440 mg / d
# Omega-3 Total : 2.640
mg / d
#
Omega-6, origen vegetal y animal (Linoleico,
?-Linolénico, araquidonico) : 3.000 mg / d
Según la última recomendación de “Internacional
Workshop on The Current Status of omega-3 Fatty Acid Nutrition, 7-9
Abril, 1999, NIH, EEUU”.
Enfermedades
basadas en inflamaciones crónicas
Enfermedades cardiovasculares
Los ácidos grasos Omega-3 junto con la vitamina E son unos de
los mejores protectores para nuestro sistema cardiovascular por su capacidad
de disminuir las inflamaciones internas de las arterias, su efecto de
bajar la tensión arterial, bajar la viscosidad de la sangre y
la intensidad de aglomeración, bajar los niveles de triglicéridos,
LDL- y VLDL-colesterol y subir el colesterol bueno HDL.
El
famoso estudio italiano “GISSI Prevenzione” mostró una
reducción significativa (un 59 %) de los infartos de miocardio
fatales en personas que previamente habian sufrido un infarto de miocardio
y que recibian un tratamiento preventivo (“prevención secundaria”),
simplemente por incluir 1 g/día ácidos grasos Omega-3
altamente concentrados (90 % pureza) a su dieta
mediterránea.
Reuma
Un suplemento en ácidos grasos Omega-3 ayuda a reducir la cantidad
de medicación por su capacidad de evitar la conversión
de ácido araquidónico (Omega-6) en PGE-2. Disminuyendo
así la intensidad de la inflamación crónica, el
dolor y la rigidez matinal.
Artritis, Poli artritis
Es
una inflamación crónica y dolorosa de las articulaciones.
En las articulaciones inflamadas hay una alta concentración de ácido
araquidónico (Omega-6, origen animal) que se convierte en PGE-2.
Los ácidos grasos Omega-3, a través de PGE-3, evitan la
transformación de ácido araquidónico en PGE-2. Disminuyendo
así la inflamación y sus síntomas.
Colitis ulcerosa, Morbus Crohn
Ambas
son enfermedades auto inmunológicas donde nuestro sistema
inmunológico ataca constantemente contra el tejido de nuestro
propio intestino provocando así inflamaciones crónicas
y muy dolorosas. Normal-mente ocurren en forma de ataques. Los Omega-3
desactivan los PGE-2 diminuyendo los síntomas y prolon-gando
el tiempo entre dos ataques.
Neurodermitis
Eczemas basados en una mala función de los nervios causando una
inflama-ción crónica de la piel. Según unos estudios
clínicos la enfermedad neurodermitis tiene su origen en un síntoma
carencial de PGE-1. Los ácidos grasos Omega-3 evitan la transforma-ción
de ácido araquidónico en PGE-2 cuales bloquean la actividad
positiva de los PGE-1.
Psoriasis
Una inflamación crónica de la piel. Preferentemente en
las zonas de las articulaciones y en la cabeza. Las personas que sufren
psoriasis tienen un riesgo elevado de desarrollar artritis. En las zonas
inflamadas de la piel el ácido araquidónico tiene una concentración
alrededor de 20 veces más alta que en las zonas sin inflamación.
Los ácidos grasos Omega-3 reducen la cantidad de ácido
araquidónico y así la intensidad de inflamación
y sus síntomas.
Esclerosis
múltiple
Desde
hace sólo unos años se sabe que la esclerosis múltiple
(MS) tiene su origen en una inflamación crónica de los
nervios del cerebro (“Blut-Hirn-Schranke” = “barrera
entre sangre y cerebro”). Se supone que esta enfermedad está causada
por un exceso de grasa animal (ácido araquidónico Omega-6)
en la dieta. Por su carácter inflamatorio los expertos en el sector
de MS creen que una dieta rica en ácidos grasos Omega-3 puede
disminuir significantemente los síntomas.
Enfermedades
que se manifiestan en síntomas psíquicos
Nuestro cerebro,
los nervios y los receptores de la luz en nuestros ojos contienen una
alta concentración de EPA y DHA (ambos Omega-3).
En estos órganos los Omega-3 son muy importantes para asegurar
el transporte rápido de una información de una célula
a la otra.
Nota interesante: Existen estudios que demuestran que nuestros antepasados
que vivían en el oeste de África (Rift Valley) tenían
una dieta muy rica en pescado (Omega-3) simplemente porqué en
esa época la pesca era más fácil que la caza.
Así los ácidos grasos Omega-3 se acumulaban en sus cuerpos
aumentando el tamaño y la eficacia de su cerebro (inteligencia).
Así nació el hombre moderno el homo sapiens.
Depresión
Existen estudios que demuestran que las personas depresivas y las agresivas
tienen un nivel alto en ácido araquidónico (Omega-6) y
un nivel bajo en EPA (Omega-3). Para asegurar un transporte rápido
de una información entre sus 14 billones de células, el
cerebro contiene un alto nivel en ácidos grasos poli insaturados
Omega-3 y Omega-6 (DHA, EPA y araquidónico) y de colesterol. Estudios
clínicos demostraron que, con el tiempo, estos ácidos poli
insaturados se oxidan y pierden su tarea manifestándose en despresiones
y una pérdida de memoria. Por esto, nuestro cuerpo tiene la capacidad
de cambiar los “viejos” ácidos grasos poli insaturados
por nuevos que le ofrecemos a través de nuestra dieta. Lo mismo
vale para el colesterol, lo cual explica el importante papel que juega
el colesterol en nuestro cuerpo. Si nuestra dieta es demasiado rica en
Omega-6 (especialmente en ácido araquidónico) no sólo
cambiamos el ácido araquidónico gastado de la célula
sino también los Omega-3 por nuevo ácido araquidónico.
Causando así un exceso de ácido araquidónico en
esta zona que se puede convertir en PGE-2 y provocar inflamaciones crónicas
y depresiones. Para disminuir los síntomas de estas enfermedades
los expertos recomiendan una dieta rica en Omega-3.
Esquizofrenia
Es una enfermedad mental donde la persona pierde la capacidad de actuar
con normalidad y pierde su sentido de la realidad. Todavía se
desconocen los orígenes de esta enfermedad, pero sí se
sabe que las personas esquizofrénicas poseen un nivel bajo en ácidos
grasos Omega-3 (especialmente DHA). Un gran estudio realizado por la
OMS y publicado en 1988 demostró que la esquizofrenia aparece
mucho menos en países donde la dieta aporta menos grasas, menos ácidos
grasos saturados y un elevado contenido de ácidos grasos poli
insaturados del tipo Omega-3. También hay estudios que reportan
que los síntomas de esquizofrenia se pueden disminuir con una
dieta rica en Omega-3.
Alzheimer (Demencia)
La
pérdida del funcionamiento del cerebro debido a la oxidación
(=destrucción) de los ácidos poli insaturados del tipo
Omega-3 (especialmente DHA) se llama “Alzheimer” o “Demencia”.
Esta enfermedad ocurre normalmente con una edad ya avanzada y está caracterizada
por un nivel bajo de Omega-3, especialmente de DHA. Con los años,
nuestro cuerpo pierde su eficacia aprovechando y convertiendo los ácidos
grasos de la familia Omega-3 de nuestra dieta en DHA. Por eso y por
su efecto cardiosaludable, se recomienda para personas mayores una
dieta
rica en Omega-3
Hiperactividad
en niños
Niños hiperactivos (ADD – Atenction-Deficit-Disorder) son
niños que no pueden concentrarse, que no pueden relajarse, que
siempre están en movimiento y que son muy impulsivos. Existen
estudios que demuestran que los niños hiperactivos tienen un nivel
bajo de Omega-3. Parece ser que el metabolismo de las ácidos grasos
poli insaturados (Omega-3 y Omega-6) en el cuerpo de estos niños
es defectuoso y que por eso necesitan unas cantidades elevadas de
estas sustancias en su dieta.
Otras Enfermedades
Hipertriglicerolemia
Una disfunción del metabolismo de la grasa en nuestro cuerpo que
en muchos casos tiene su origen en una dieta desequilibrada y demasiado
rica en grasas saturadas y del tipo Omega-6. Numerosos estudios clínicos
realizados durante los últimos 20 años demostraron que
los ácidos grasos Omega-3 disminuyen significantemente los niveles
de triglicéridos en la sangre.
Hipercolesterolemia
Numerosos estudios realizados en todo el mundo han demostrado que una
dieta rica en ácidos Omega-3 y baja en grasas saturadas y Omega-6
reduce el colesterol total. Normalmente se observa una bajada en el LDL-
y VLDL-colesterol, mientras el nivel de HDL-colesterol (el bueno) sube.
Diabetes melitus
Personas
que sufren diabetes melitus no deberían tomar más
de 4 gr. Omega-3 por día. Si ingirieran más de 4 gr. Omega-3
podrían aparecer los mismos efectos negativos que causa el exceso
en general de los ácidos grasos poli insaturados en su dieta.
Por otro lado diversos estudios clínicos demuestran que una dosis
entre 1 y 2 gr. Omega-3 por día no provoca ningún efecto
negativo en su cuerpo. Esta cantidad es suficiente para ayudar a reducir
los riesgos clásicos de diabetes melitus, por ejemplo: elevada
tensión sistólica, infarto de miocardio, infarto de cerebro,
mala función de los riñones o del hígado y problemas
de visión.
Las
personas que sufren de diabetes melitus contienen una elevada concentración
de radicales de oxígeno en su sangre, los cuales provocan la oxidación
y desactivación de los ácidos grasos Omega-3. Para evitar
esto hay que asegurar una ingestión adecuada alta en antioxidantes
como la vitamina E junto con Omega-3.
Cáncer
Algunos cánceres como el de mama, de intestino y de próstata
están caracteri-zados por un alto nivel de sustancias proinflamatorias
en el cuerpo (p.ej.:PGE-2). Se sabe que estas enfermedades son mucho
más frecuentes en países donde hay un elevado consumo de
carne o productos cárnicos. Es decir una dieta rica en ácido
araquidónico (Omega-6) Mientras en regiones donde se come más
pescado hay menos cánceres de estos tipos. Estudios clínicos
demostraron que el cáncer de mama depende mucho de la relación
entre Omega-6 y Omega-3 en nuestra dieta. Un exceso de Omega-6 ayuda
al desarrollo de cáncer de mama, en cambio los ácidos Omega-3
lo evitan o retardan. También la probabilidad de producir metástasis
disminuye con una dieta rica en Omega-3 y antioxidantes como la vitamina
E o el selenio.
Literatura: