Los
Flavonoides
También conocidos como bioflavonoides, son complejos multifenólicos
por lo que se les denomina polifenoles. Los fitonutrientes de esta subclase
de fenoles, en el pasado se agrupaban todos juntos como vitamina P, pero
existen más de 1.500 diferentes. Los alimentos procesados y preparados
pierden gran parte de estos elementos delicados y solubles en agua. Por
ello, frecuentemente, se prefieren los extractos de alimento concentrado
ya que poseen hasta 500 veces la concentración de los principios
activos presentes en el material original vegetal y además estarán
libres de otros ingredientes como el azúcar.
En general actúan como antioxidantes neutralizando las moléculas
reactivas llamadas “radicales libres’. Estos radicales libres
son una de las causas (pero no la única) de ciertos tipos de cáncer,
por lo tanto evitando su acción podemos disminuir el riesgo de padecerlos.
Participan en la inhibición de la lipoxigenasa, enzima que convierte
el ácido araquidónico en leucotrienos (mediadores en el asma,
alergia e inflamación). Estabilizan el colágeno (proteína
principal en el músculo y en el tejido conectivo). Intervienen en
la inhibición de la transcriptasa inversa, enzima utilizada por
los virus que contienen ARN (p.e. VIH) para la replicación. También
inhiben la aldolasa reductasa, un enzima pivotal que convierte la glucosa
suministrada en exceso al ojo en sorbitol. Se piensa que el sorbitol, y “polioles” (o
polialcoholes) similares, son la causa de las cataratas de los diabéticos.
Los flavonoides se clasifican basándose en sus variaciones estructurales.
A continuación se muestra una lista de los hasta ahora considerados
más relevantes:
• Flavonas: Apigenina que se encuentra en la alfalfa y en la manzanilla.
•
Ftavonoles: Uno de ellos es la quercitina que es un fiavonoide no cítrico
que frecuentemente es extraído, para la elaboración de suplementos,
de la Dimorphandra moIIis que es una planta sudamericana. Se cree que es
el flavonoide aislado biológicamente más activo (los PACs
y las antocianidinas no son flavonoides aislados sino combinaciones de
diferentes flavonoides que aparecen juntos en algunas plantas). Inhibe
la liberación de histamina y la formación de leucotnenos,
por lo que reduce las reacciones alérgicas e inflamatorias. Podría
disminuir el crecimiento de ciertos tipos de cáncer y proteger a
los pulmones frente a agentes contaminantes del ambiente y el humo del
cigarrillo. Inhibe la producción de aldolasa reductasa, una enzima
responsable de la conversión de la glucosa en sorbitol (el sorbitol
está muy implicado en el desarrollo de ciertas afecciones diabéticas
degenerativas tales como las cataratas). Resultará muy útil
en caso de retinopatia diabética, así como en la neuropatía
y en la nefropatía diabética. Su suplementación provoca
un aumento de los niveles intracelulares de vitamina O. Mejora la función
inmunológica, así como la estructura vascular. Posee una
importante actividad antioxidante y es un potente agente antiviral. La
encontramos en manzanas, peras, cerezas, uvas, cebollas, brócoli,
lechuga, ajo, té verde, uvas y vino tinto. Otros flavonoles serán:
la rutina, obtenida del trigo sarraceno y del eucaliptus, que resulta
muy ade
cuada para mejorar condiciones como la fragilidad capilar, la insuficiencia
venosa, hemorroides y la retención líquida en extremidades
inferiores y los ginkgoflavoglicósidos del ginkgo biloba.
•
Flavononas: Hesperldina, flavonoide que será particularmente activo
en la prevención de enfermedades cardíacas. Se encuentra
en las frutas cítricas, como limones, naranjas, mandarinas y pomelos.
• Flavanololes: Como por ejemplo la taxifolina en la corteza de pino.
•
Chalconas: Son pigmentos amarillos que pueden encontrarse en plantas como
el sauce <isosalipurpósido), regaliz (isoliquiritósldo
e isoliquiritigenósido) y en las hojas de olivo (olivina).
•
lsoflavonoides: Las isoflavonas de la soja son uno de los fitoquímicos
más estudiados en la actualidad por su efecto fitoestrogénico.
Los compuestos activos conocidos incluyen la genisteína y la daidzeína.
En los casos en los cuales el cuerpo no produce suficiente estrógeno,
como en las mujeres menopáusicas y postmenopáusicas, el aporte
fitoestrogénico, por medio de las isoflavonas de la soja, nos aporta
una actividad estrogénica de sólo 1/1.000 de la actividad
del estrógeno. Por lo tanto, puede servimos como un aporte suave
sin los efectos secundarios consabidos de la terapia hormonal sustitutiva
(habitualmente utilizada para evitar la pérdida de masa ósea).
Además, esta débil actividad fitoestrogénica permite
a las isoflavonas unirse a los receptores de estrógeno, evitado
la acción nociva de niveles elevados de estrógenos al competir
por sus receptores (esto es particularmente útil en los casos en
los que se sabe que la causa de la enfermedad es un hiperestrogenismo).
Es un hecho demostrado que las poblaciones que consumen dietas tradicionalmente
ricas en soja sufren menor incidencia de cánceres de mama, útero
y próstata. Los estudios muestran que la genisteína es capaz
de reconvertir las células mutagénicas a su forma original
e inhibir la producción de enzimas mutagénicas. Son potentes
compuestos antioxidantes e inhiben la angrogénesis (parece que su
efectividad es superior al cartílago de tiburón). Favoreéen
la inmunoregulación (principalmente la daidzeína). Las isoflavonas
son ampliamente reconocidas como cardioprotectoras, de hecho la FDA (Food
and Drug Administration) de los EEUU permite desde el año 1999 realizar
indicaciones sobre los beneficios cardiovasculares que aporta la soja (el
alimento o suplemento debe aportar al menos 6,25 gramos de proteína
de soja por servicio, siendo dicha cantidad la cuarta parte de la dosis
efectiva de 25 gramos al día) como parte de una dieta saludable.